2.10.09

DR-84, 1990

de niña, el ratón de los dientes era como santa clós: cuando se me caía un diente lo dejaba bajo mi almohada junto con un papelito como éste. tenía 6 años y toda la confianza del mundo, estaba segura que el ratón vendría por el diente y se llevaría la cartita, misma que tomaría en cuenta para mi regalo. al parecer, ese año quería locamente un pepsilindro. ah, y daba mucho las gracias.

the more i see of man, the more i like dogs / diecinueve

maite y lula

30.9.09

the more i see of man, the more i like dogs / dieciocho

no sé los nombres de éstos, pero tienen cara de octavio y samuel.
(saqué la foto de aquí)

diario sin fechas de iz, xxvi


hoy es santo de las mujeres llamadas esperanza.

dice en el radio lopez dóriga: "un saludo a todas las esperanzas de méxico". y yo, en el filo delgadísimo de su ausencia, no puedo evitar jugar con la idea de que hay algo de intención poética en su frase.

26.9.09

el paraíso siempre está perdido

hubo una época en que me encantaba la playa. pasaba horas en la alberca, horas en el mar, horas en la arena. luego vinieron cosas, no sé exactamente cuáles, que me quitaron el gusto. eso pasa con todo: algo te llama, empieza a gustarte, te enloquece. luego, después de algunos meses, algunos años, se te olvida. es triste, pero pasa. lo bueno es que siempre hay cosas por venir.

21.9.09

K

ilustración de Krueger, vía colour me in

Hay otro tipo de magia, impenetrable, oscura, detrás de infinitas puertas con infinitas cerraduras de máxima seguridad. También está en la frontera de la que hablas, aquella en la que asesinan obreras y putas y a nadie parece importarle. Hay un oasis de horror en medio de un desierto de aburrimiento. Tienes razón: hay un descubrimiento más allá, siempre un paso más allá, siempre inalcanzable.

Hay una colección de tortugas que no has visto en mi buró. Varios de sus libros empolvados, hay el miedo a abrirlos, a lo que tienen que decirme. Dice el yogui que ante el miedo sólo tenemos dos opciones: huír o pelear. Él dice: hay que pelear. Como sabes, hay los consejos del yogui o del psicoanalista.

Hay mis letras cursis en el fondo, minúsculos lagos japoneses, el pabellón de los locos. Sí, hay mucho vino, siempre a punto de terminarse. Puertas con sellos a punto de ser violados. Niñas a punto de dejar de serlo. Pero, sobre todo, hay una ciudad más allá de ésta, debajo de ésta, encima de ésta. Una llena de cementerios, de posibilidades alternas, de fotografías de bisabuelos que no conocimos pero, de alguna manera misteriosa, casi dulce, definieron nuestro destino. Hay higos, berenjenas, fresas con chocolate. Hay veneno para ratas.

Hay este intento de resupuesta para un mensaje que no lo es tanto.

the more i see of man, the more i like dogs / catorce

nicole y yo

19.9.09

a ver,

te lo voy a contar: Él amaba profunda, dolorosamente, a esta mujer. Pero ella amaba a otro, acaso más divertido, menos solemne. Ellos fueron felices para siempre. Él sufrió este amor frustrado, pero, con los años, se convirtió en el mejor escritor -si me permites ponerlo así- latinoamericano de la Historia con H (de hecho, podríamos decir de la historia así, sencillamente). Él no.

15.9.09

diario sin fechas de iz, xxv

Me gustaría estar caminando entre la niebla de las calles de Cuetzalan, probando quesos en el mercado de san juan, comprando babosadas en el callejón de san francisco. Me gustaría que fueran las tres de la tarde y estar comiendo una tlayuda con tasajo en el mercado de Oaxaca, que fueran las cinco y estar sentada en la sorbetería colón frente a una champola de mamey, que fueran las nueve y estar contigo bebiendo en cualquier bar de cualquier ciudad de cualquier país.

Se me antoja ir a ver a los changuitos al lago de Catemaco, una galleta de almendra poblana, la melodía de algún músico callejero en Morelia, un paste de manzana con café de olla, que mi hermano me lleve a comer mariscos a su lugar favorito en La Paz, buscar al pez más colorido a su lado.

Quisiera salir de estas cuatro paredes, recorrer ciudades desconocidas, que se me quite el frío. Escuchar la voz de mi madre, sentir cerca a mis hermanos, reír con mis amigos. El calor de mis perras en mis pies. La respiración corta y tranquila de mis sobrinos, la posibilidad de mis hijos. Pero son las doce y me quedan algunas horas en esta oficina, demasiado vacía en estos días de fiesta. Faltan años para conocer a mis hijos, algunos meses para ver a mis hermanos, algunas horas para reír con mis amigos. La eternidad para volver a escucharla, la eternidad completa, carajo.

The more I see of man, the more I like dogs / doce

Isaac y Conga

14.9.09

Nosotros los normales

Imagen de Marc Gagno

Felices los normales


Felices los normales, esos seres extraños,
los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
los que no han sido calcinados por un amor devorante,
los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
los satisfechos, los gordos, los lindos,
los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
los flautistas acompañados por ratones,
los vendedores y sus compradores,
los caballeros ligeramente sobrehumanos,
los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
los delicados, los sensatos, los finos,
los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.

Felices las aves, el estiércol, las piedras.


Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
que sus padres y más delincuentes que sus hijos
y más devorados por amores calcinantes.

Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

-Roberto Fernández Retamar

The more I see of man, the more I like dogs / once

______ y Edel

9.9.09

The more I see of man, the more I like dogs / nueve

Maite y Camila

blanco

foto de li hui
cuando te conocí, eras blanco. blanconieve, blancosemen, blancocuentodehadas. blanco como esta tarde que se estira como el más flexible de los atletas. blanco rincón de un blanco bosque encantado. blanco como aquel coche que tenía mi mamá cuando yo era chica, como el perrito que brinca alegremente en casa del vecino, como la piel de mi espalda baja -bajísima- a la que nunca le ha dado el sol. el blanco podía olerse detrás de tu orejas, escucharse en tu voz a través del teléfono, sentirse cuando pasaba la mano por tu pecho.

ahora te vi diferente. sucio, cansado, no sé, diferente. me siento triste: extraño los colores que nunca tuviste.

4.9.09

Meet Guillermo

Escribir sobre él es escribir sobre una parte de mí misma. Lo pienso como pienso en esa imprefección de mi dedo pulgar, en mi gusto por las tortugas o en mi debilidad por las canciones con letra excesivamente triste. Guillermo llegó a mi vida como llegan siempre las personas indispensables: inesperadamente. Al poco tiempo de conocernos, mi mamá enfermó. Estando en el hospital lo llamé un segundo: no te corresponde estar aquí. lo que viene será pesado y no quiero hacerte sufrir conmigo. mejor dejamos todo así y listo, perdóname. me miró como diciéndome estás loca (como lo volvería a hacer tantas veces) y me contestó que se quedaba conmigo. Pensé que se refería a ese momento. Ahora sé que hablaba de la vida entera.

Su temperamento taciturno y azulado me conquistó. Me gusta cómo camina por una calle sin conocer el nombre de la que viene, el ciudado con que escoge los ingredientes que usará para cocinar esa tarde, su modo de avanzar a pasos lentos. A veces se va a un lugar al que sé que no puedo seguirlo: acaso a una cueva interior, húmeda, a la que debe regresar para retomar fuerza. Es entonces cuando escoge evitar ciertas conversaciones, salirse por la tangente de algunas preguntas y esquivar con malas bromas los comentarios incómodos. No enfrenta, esquiva.

A Guillermo me une un cordel delgado y firme, de esos que sostienen pero no estorban. No me imagino qué hubiera sido de mí sin él esos dos años y medio de jeringas y hospitales. Sin sus llegadas a la casa con postres y películas, sin su presencia constante y cálida. Supongo que no lo hubiera logrado. Habría desaparecido como desaparecen los personajes de las novelas de Murakami, como humo, como si me hubiera tragado la tierra. Él me dio calma en medio de la peor tormenta de mi vida, cuidó mis heridas, se quitó la chamarra para dármela más veces de las que puedo recordar. Fue fuerte y tierno, paciente y comprensivo. Terrenal. Y eso es mucho.

The more I see of man, the more I like dogs / siete

Juandomingo y Celine

Ah, ah, bosque mágico, tus problemas se resolverán

la foto es obra de Marnie Weber, vía Colourmein

Si pides un deseo antes de dormir
tal vez al bosque mágico podrás venir

¿se acuerdan de "El Bosque Mágico"? era una caricatura que pasaban en el canal 12, con un doblaje chileno buenísimo. se trataba de un bosque que los niños visitaban como en sueños, por las noches. los capítulos siempre iban así: un chavito que tenía un problema "de niños" (por ejemplo: iba a tener un hermanito) y se acostaba todo triste y ponchado. al poco tiempo, ¿en un sueño?, sus amigos animales del bosque venían a recogerlo para hacerlo pequeño, pequeñito, pequeñísimo y llevarlo a su mundo (que estaba en una puerta chiquita en la cabaña de un señor de largas barbas). el bosque mágico estaba lleno de pasteles con merengue, cantos y bonitas ropas. los animales le daban consejos, lo apapachaban y luego lo regresaban a casa por la mañana con el problema resuelto.

hay días en que, por las noches, se me antoja tener otra vez 5, 7 años y visitar el bosque mientras canto la cancioncita: "ah, ah, bosque mágico".

pd. en la caricatura también había un malo. una zarigüeya, creo. aunque no sé, porque yo era niña, y los niños son sabios y recuerdan sólo las partes buenas (¿o no?).

3.9.09

diario sin fechas de iz, xxiv

qué buen chile en nogada el del cardenal. volvería a recorrer toda la línea naranja del metro y un buen tramo de la azul para llegar a él.

31.8.09

dice la santera

Viajé con mi mamá y con mi tía a Cuba hace varios años. Comimos tostones y langosta, caminamos largamente por el malecón, nos tomamos fotos frente a la catedral y sufrimos con los mosquitos en el cañonazo de las 9. Fue de esos viajes que marcan definitivamente la vida, en los que se construyen recuerdos -genuinos e inventados- que se calcifican en la memoria irremediablemente.

Paseábamos por el casco viejo de La Habana cuando se nos acercó una mujer vieja, negra, delgada, de gesto inquietante. Primero pensamos que quería pedirnos dinero o ropa, como ocurre a menudo en Cuba. Pero no: se quedó observándonos detenidamente. El silenció duró algunos minutos, luego habló:

Tú eres hija de Yemayá, por eso eres indomable y astuta, le dijo a mi madre. En cambio tú, dijo volteando hacia mi tía, estás más cerca de Eleguá, a quien se le ofrenda pescado. Tienes el don de la adivinación. Y sí: mi tía conoce el orden en que moriremos todos los de la familia. Nos ve en sueños, subiendo una escalera oscura y angosta. Conoció este orden desde muy niña, con la muerte de su abuela Ángela. Tardó poco en comprender que no debía revelarlo.

A mí me examinó al final, como si mi adolescencia de entonces le impidiera verme con claridad, adolescencia/velo/espejo.
Tú tienes algo que no me deja verte. Eres mercurio que escurre de un puño cerrado, juegas a esconderte detrás cualquier cosa. No tengo nada para ti, porque no sé de dónde vienes. Sólo te digo: nunca dejes que nadie vea ni toque tu ropa interior. Jamás vistas de negro.

Sus palabras me intrigan desde esa tarde. Comimos con ella y le ofrecimos mandarle algo cuando regresáramos a México. Pidió dos cosas, paliacates de colores y crema de cacahuate. Regresé a Cuba hace 4 años sólo para descubrir que había muerto. A la fecha no puedo descifrar su consejo, pero no me atrevería a desatenderlo.

25.8.09

pitaya

había vivido engañada con este asunto de la pitaya, pero ahora tengo la verdad: la pitaya no es una tuna roja, pitaya es el nombre que se la da las frutas obtenidas de ciertas especies de cactáceas. el color y sabor (la roja es muuucho más rica) está determinada por la especie de la cual proviene.

éstas son las variedades de la pitaya, mejor conocida como fruta lái.

se pueden hacer figuras muy vaciadas con ella... * la variedad que es totalmente blanca no sabe a nada, pero la roja es buena y me recuerda una fiesta muy extraña, en la que vi a un "amigo" que ahora me hace la ley del hielo (y, francamente, qué hueva), en un depto bien lindo al que, quizá, nunca regrese.

24.8.09

diario sin fechas de iz, xxiii

qué felices fuimos esta mañana de mayo. despertamos temprano, subimos a un globo, fuimos románticospájarosturistas duante 45 minutos. desayunamos pan dulce en una fonda perdida y regresamos a nadar en una alberca solitaria y helada. ojalá que dios -el que sea- nos mande más días así.

20.8.09

dice el yogui o de cómo elaborar un mapa interior

un médico me ha dicho que tengo el corazón de gota
-alargado como una gota-
y yo lo creo porque me siento como una gruta
en que perpetuamente cae, se regenera y cae perpetuamente.
-sabines

el yogui recomienda que me observe por dentro. me enseña mantras, posturas, ritmos de respiración que me ayudarán a ser libre de mis pensamientos y a enfocarme en el presente. asegura que, de lograrlo, descubriré el origen del dolor de cabeza que tengo hace días, de las ganas de llorar repentinas, de mi manera de convertirme en mi propia enemiga.

yo asiento, copio las posturas, respiro a su ritmo. lo que no revelo -no sé cómo- es que me visité por primera vez el día que llegué corriendo a la mecedora de mi abuelo y no lo encontré esperándome. toto se fue al cielo, me explicaron, y yo quise irme con él. un momento después lo comprendí: cuando uno va al cielo no regresa nunca. mejor me quedo, mamá, ya lo alcanzo luego. veinte años después lo alcanzó ella y las ganas de seguirlos se multiplicaron.

sé que, si entras por la cicatriz que tengo en la muñeca derecha, basta avanzar algunos centímetros para encontrar una pequeña puerta de madera. tras ella una montaña nublada con una casa en la cima. la casa está iluminada y no tiene puertas, sólo ventanas. sus paredes están descuidadas y rotas. junto a la casa hay una banca roja, detrás de ella un árbol de cuya rama más alta cuelga un columpio frágil.

creo que la casa me gusta. al menos me pertenece, en un mundo el en que cualquier otro tipo de posesión es ilusoria (eso también me lo dijo el yogui). no puedo decir mucho más: nunca me he atrevido a asomarme a ella.

13.8.09

la última y nos vamos

james reynolds tomó fotos de la última cena de algunos prisioneros
condenados a pena de muerte.
yo saqué el link de
aquí, pero el original está acá.


si tuviera que escoger una última cena, pediría:

- vino tinto.
- un plato de frutas con mango, tuna, higos y naranja (de esas mezclas que las tías dicen que te voltean el estómago y te matan al instante).
- un plato de alcachofas a la romana.
- un chile relleno (sin capear, por favor) de queso oaxaca con frijoles. tostadas horneadas a un lado.
- una pizza napolitana de cuatro quesos.
- de postre, un strudel de manzana y un helado destos.

seguramente, si lo pienso mañana, escogería otras cosas. quizá algo con hongo portobello o unos langostinos del danubio.

11.8.09

Meet Rodrigo

Rodrigo tiene más de 20 perros: chicos, medianos, grandes, peludos, sucios, elegantes y gruñones. Cuando era chica más chica lo veía caminar por las calles de San Ángel, siempre con 5 ó 6 de ellos a su alrededor. Recuerdo que me daban unas ganas tremendas de abandonar mi camino y unirme al suyo, que imaginaba menos complicado, lleno de ladridos y babas perrunas.
Un día me le acerqué, teta como siempre soy cuando recién conozco a alguien. Le dije que quería entrenar a Juliaroberts (cuya inteligencia después la convirtió en inentrenable). Esa conversación marcó el principio.
Compartimos más de lo que supuse aquella tarde. Su amistad me ha abierto la mente (lo cual es, para mí, esencial para poder llamarla así). Él me llama pavo desde esa vez que me pinté las puntas del cabello de azul. Yo le regalo libros. Él siempre tiene mala ortografía, yo, de vez en cuando, mal carácter. Ambos nos hemos enfrentado con la muerte, que nos ha dejado barridas las entrañas y nublado el entendimiento.
Hay algo mercurial en su alma que envidio y que sé que nunca podré tener. Su paso indomable me llama y me aleja como el olejae de un mar de aguas oscuras y tentadoras. Hay algo mío en su corazón canino, algo que me anima a seguirle los pasos, el camino en el que siempre deja marcadas cuatro huellas.

5.8.09

diario sin fechas de iz, xxii

ilustración de Robert G Bartholot

i
hace un par de meses me habló alejandro. soñé contigo y con tu mamá, me dijo. en su sueño estábamos todos comiendo en la casa de coyoacán, con una sombra que me seguía los pasos. es su hermana gemela, le explicaba mi madre a alejandro, la que murió en el parto. lástima, porque estaba destinada a la felicidad. siempre está detrás de ella, la cuida. pero isabel no lo sabe: te pido que no lo menciones. después íbamos, en moto, a una tienda de algo desconocido. yo entraba a la tienda y él se quedaba afuera con mi mamá. le preguntaba cómo se sentía. de maravilla, contestaba ella, he aprendido a perdonar y pronto reencarnaré en una pequeña hija que tendrá isabel.

ii
monólogo de segismundo
¿qué es la vida? un frenesí.

¿qué es la vida? una ficción,
una sombra, una ilusión,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,

y los sueños, sueños son.

iii
me escribió mariana: el otro día soñé contigo.... estábamos gaby lozano, tú, y yo.. junto a otros muchos desconocidos, sentados en una especie de oxxo.. y las sillas de plástico, veían hacia los refrigeradores... era tu cumpleaños y todos podíamos pasar a escoger dos cosas del refri, para regalarte... el dueño muy amablemente las financiaba... cuando saqué un té verde con limón y jengibre para darte se vino pegado a él, un globo rojo, y después uno amarillo, los dos veían sujetos con un hilo largo del mismo color del globo.... en ambos venían dos papeles.... uno, decía: isabel te quiero, sé feliz y en el otro decía: atte. tu madre.... me desperté con una sensación por supuesto extraña y te pensé mucho ese día... volví a soñar exactamente lo mismo.... gaby te daba otro regalo... también con globos... y decía lo mismo...

iv
recent research by psychologist joe griffin, following a twelve year review of data from all major sleep laboratories, led to the formulation of the expectation fulfilment theory of dreaming, which suggests that dreaming metaphorically completes patterns of emotional expectation in the autonomic nervous system and lowers stress levels in mammals.

v
yo sólo he soñado con ella una vez: soñe que estaba acostada en mi cama y la veía pasar por el pasillo que va de la sala al baño. se detenía un breve, brevísimo instante y se quedaba mirándome. no sé si tuve miedo, no sé si significa algo, no sé si ella existe en algún lugar / de alguna forma. lo que sí sé es que no soporto que se aparezca en sueños ajenos y no visite los míos.

así las cosas




sólo pertenezco al grupo minoritario en el caso del chile relleno. y ahora que viene la época de los chiles en nogada, la polémica se desata por una nueva complicación: ¿fríos o calientes?

comensales

gepda

gepda
adopta, no compres!