15.9.09

diario sin fechas de iz, xxv

Me gustaría estar caminando entre la niebla de las calles de Cuetzalan, probando quesos en el mercado de san juan, comprando babosadas en el callejón de san francisco. Me gustaría que fueran las tres de la tarde y estar comiendo una tlayuda con tasajo en el mercado de Oaxaca, que fueran las cinco y estar sentada en la sorbetería colón frente a una champola de mamey, que fueran las nueve y estar contigo bebiendo en cualquier bar de cualquier ciudad de cualquier país.

Se me antoja ir a ver a los changuitos al lago de Catemaco, una galleta de almendra poblana, la melodía de algún músico callejero en Morelia, un paste de manzana con café de olla, que mi hermano me lleve a comer mariscos a su lugar favorito en La Paz, buscar al pez más colorido a su lado.

Quisiera salir de estas cuatro paredes, recorrer ciudades desconocidas, que se me quite el frío. Escuchar la voz de mi madre, sentir cerca a mis hermanos, reír con mis amigos. El calor de mis perras en mis pies. La respiración corta y tranquila de mis sobrinos, la posibilidad de mis hijos. Pero son las doce y me quedan algunas horas en esta oficina, demasiado vacía en estos días de fiesta. Faltan años para conocer a mis hijos, algunos meses para ver a mis hermanos, algunas horas para reír con mis amigos. La eternidad para volver a escucharla, la eternidad completa, carajo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Isa sólo quiero decir que eres genial. Besos!
Alex Friend

maipy dijo...

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