Gourmet Garage

{my apologies to great questions for small answers}

26.1.12

amor, un índice

[foto de cuahutémoc suárez. más aquí.]

a

alegorías,
de amor, las pinturas de fragonard con sus colores pastel, el anhelo de saber cómo las cosas van convirtiéndose en algo que no siempre han sido.
de muerte, cráneos (como en las representaciones de la magdalena penitente). qué obtenemos con el conocimiento de que vamos a morir? qué tienen que ver la salvación y el sentimiento de seguridad?

c

compromiso, me levantaré temprano contigo siempre y cuando haya café.


conversación,
sobre poemas, a ti te gusta el sonido del arroz sobre el sartén. a mí me gusta el pajarito cuya sombra se puede ver entre las olas.


coquette, me llamaste alguna vez. coy, me llamaste. no soy ninguna de las dos, solamente soy candor y ansiedad. pero sea lo que sea, lo soy todo para ti.

d

departamentos,
brooklyn, la escalera de caracol que me recuerda a yeats: ‘todos los hombres se elevan a la grandeza con…’ una bicicleta amarrada en la reja.
dakota del sur, le dejamos a tu hijo la única habitación, nos despertamos temprano a preparar baguette con mantequilla y a ver la nieve.
laramie, un sótano, una cocina sin estufa, una berenjena asada, la calefacción, coger con los calcetines puestos.
salt lake city, un fantasma, la vista al valle, mi hermana, tu pobre amigo roto. los calamares que asamos en el patio, el tripié, la alfombra, halloween.
roma, 5B, pisos de piedra, cocina blanca, blanca como la locura que me atrapó ahí. una cama grande que en realidad eran dos pequeñas unidas por una cuerda, siempre sugiriendo una metáfora.

e

emilia, mi hermana pequeña. es lista. cuando le preguntaron qué se llevaría a una isla desierta si tuviera que elegir una sola cosa contestó ‘un yate’. como yo, le teme a sus propios errores.


ex-, un prefijo que significa ‘que fue y ha dejado de serlo’. connota renuncia si se antepone a algunos sustantivos como amante o católico. no es común usarlo con otros sustantivos como computadora o bicicleta.

h

hacienda guachipelín, una granja en costa rica cerca de rincón de la vieja, en la frontera con nicaragua. tú escalaste un volcán mientras yo montaba a caballo con un vaquero llamado quique. cascada. coatí. en un lago que me pusieron mascarillas de lodo para las quemaduras del sol. tú también regresaste del paseo lleno de lodo y muy quemado. vodka tonic junto a la alberca, te pasaste varias veces el vaso helado sobre la frente. una mujer que llevaba un perezoso sobre la espalda te dijo ‘quieres tocar al perezoso?’, pero dijiste no porque pensaste que después te iban a cobrar. ambos vimos muchos animales ese día pero ninguno al elusivo quetzal.

i

ira, la tuya con tu padre, tal vez conmigo. la mía contigo por desquitarte con mi familia. hay otras maneras de contar la historia de dos iras, pero en ésta yo no soy la villana.

r

roma, pasamos tanto tiempo comprando vegetales! tú me diste la mano mientras caminábamos por el mercado en donde un vendedor árabe nos dijo que podíamos darnos cuenta de que su pescado era el más fresco porque sus ojos eran los que más se parecían al vidrio. a los conejos les dejaban las orejas para que pudiéramos comprobar que no eran gatos callejeros. nos detuvimos a comer en el lugar de los gyros, nuestras bolsas repletas de cebollas y hierbas. cuando regresamos a la casa dejamos todo en la cocina y nos acostamos juntos, la habitación bañada por el sol de mediodía. me dolieron los ojos por el exceso de luz.


mi versión de love, an index, de rebecca lindenberg. fragmentos.

23.1.12

Número imaginario

La montaña que permanece cuando el universo se destruye
no es grande ni pequeña.

‘Grande’ y ‘pequeño’ son categorías comparativas,
y ¿con qué puede compararse la montaña
que permanece cuando el universo se destruye?

La conciencia observa y se apacigua.
El alma se revuelve entre las piedras.

El alma,
como la raíz cuadrada de menos uno
es una imposibilidad que de algo nos sirve.

-Vijay Seshadri | traducción mía.

17.1.12

La relativa dicha de ser uno mismo

Tal vez sea cierto

y tengo un aire de inalcanzable.

Desde mi distancia,

sin embargo,

soy yo la que no alcanza.


– Paula Piedra

16.1.12

mi vida con la ola: apuntes para una historia de la poesía marina

para mi hermano pedro, que me enseñó el mar.

el mar es siempre semejante a sí mismo. abarcarlo es imposible porque empieza y termina en cualquier lugar. sus bordes son borrosos y cambiantes, a su paso le da forma a un mundo que se resiste a quedarse quieto. pacheco lo dijo así:

digamos que no tiene comienzo el mar
empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes.

y paz algo semejante en los siguientes versos:

¿dónde principias, mar, dónde te viertes?,
¿dónde principias, tiempo, vida mía,
ejército de humo y de mentira,
a dónde vas, latido, carne, sueño?

quizá esa vastedad es la fuente del ímpetu que le permite al mar levantarse y caer y volverse a levantar perpetuamente. es difícil no sentirse intimidado la primera vez que lo tenemos frente a nosotros y es difícil también no sentir el impulso incontrolable de sumergirnos en él. el señor gordon, personaje principal –casi único– del hermosísimo poema ‘muerte en la rúa augusta’ de tedi lópez mills, se sintió ofendido la primera vez que vio el mar en newport beach:

gordon se fue acercando a la orilla con cautela,
como un cazador astuto (se dijo a sí mismo)
que no sabe si matar o perdonar
a su presa movediza, timorata.
‘¿quién eres?, le espetó al mar,
porque alguien se removía allá dentro,
alguien hacía ruido en el agua,
complicaba el silencio
en la esfera perfecta de ese domingo
tan preparado por gordon en su mente
(…)

‘¿qué pide?, preguntó gordon con la mueca
ya caída como una boca postiza.
vio la cabeza de donna en el agua
atravesada por un destello diagonal
y se sintió ofendido.

el mar es gigante y minúsculo, absoluto e insignificante, tranquilizante y desolador. sus olas están siempre indecisas y en esa indecisión muchos han encontrado el ritmo de la poesía. ¿podemos decir que tiene una forma? ¿o, precisamente porque no la tiene, caben en él todas las formas imaginables? en ‘frente al mar’ paz lanza una pregunta sobre las olas:

¿la ola no tiene forma?
en un instante se esculpe
y en otro se desmorona
en la que emerge, redonda.
su movimiento es su forma.

su movimiento es su forma, señala, y yo pienso que su movimiento es también su sonido. el mar canta en silencio y su canción es la música del mundo, o mejor: el mar calla y en ese silencio el mundo canta. hay algo nuestro en la cadencia de sus olas, algo en sus profundidades que funciona como espejo. carlos pellicer, uno de los poetas mexicanos que más versos han dedicado al mar, lo veía con entusiasmo, amorosamente. en el siguiente poema nos invita a saludarlo:

saludemos al mar de perpetuo entusiasmo,
bravo de rotación!
lo aclama el viento y lo miran los astros.
saludemos al mar que tiene siempre una nueva expresión.
(…)

el mar desmesurado
lleno de viejos júbilos y fúnebres contiendas.
mar: tú dices mis versos
en tus olas lánguidas y aguerridas
que en las albas flamantes,
despiertan brutalmente la playa adormecida.

pocos años después de que este poema fuera escrito villaurrutia le dedicó al océano uno de sus nocturnos más hermosos. en él el mar es un veneno mortal que no mata, un mudo que grita por las noches, un animal lento, prisionero que teje las paredes mismas que lo atrapan:

mar sin viento ni cielo,
sin olas, desolado,
nocturno mar sin espuma en los labios,
nocturno mar sin cólera, conforme
con lamer las paredes que lo mantienen preso.

el mar duele. en 1948 gilberto owen escribió ‘sindbad el varado’, un poema en forma de bitácora que está compuesto por veintiocho entradas que trazan un viaje marítimo a lo largo de los veintiocho días de febrero. narrado por un náufrago, este viaje es también un recorrido solitario por el desamor, un hermoso canto a la pérdida:

día primero: el naufragio
esta mañana te sorprendo con el rostro tan desnudo
que temblamos;
sin más que un aire de haber sido y sólo estar, ahora,
un aire que te cuelga de los ojos y los dientes,
correveidile colibrí, estático
dentro del halo de su movimiento.
y no hablas. no hables,
que no tienes ya voz de adivinanza
y acaso te he perdido con saberte,
y acaso estás aquí, de pronto inmóvil,
tierra que me acogió de noche náufrago,
y que al alba descubro isla desierta y árida;
y me voy por tu orilla, pensativo, y no encuentro
el litoral ni el nombre que te deseaba en la tormenta.

acaso el concepto del naufragio es atractivo porque representa el riesgo siempre presente en la navegación. del mismo modo, la isla desierta ha simbolizado este peligro, pero ha sido también refugio del náufrago y remanso de paz para quienes buscan un momento a solas consigo mismos. francisco hernández, por ejemplo, escogió usar un archipiélago como metáfora del pensamiento en su poemario ‘la isla de las breves ausencias’. en él narra su recorrido solitario por un conjunto de islas pequeñas (la isla morgue, la isla de la vieja linterna, la isla fogata, la isla de la lengua sangrante) en donde navega por el conjunto de pasiones y manías humanas que, a fin de cuentas, son el infierno que todos compartimos. en el poema número 42 de ese libro el poeta escribe:

esta mañana el mar engulló una isla.
era una isla pequeña, sin atracaderos ni muelles,
rodeada, en vez de playas, por pantanos.
del remolino por donde se fue, aún quedan círculos.
dos estatuas de sal la transportaban en sus brazos con
pesadumbre, tal vez con la conciencia de atestiguar el
viaje de un amor deshecho.

y en el número 62:

la muerte es una isla, pensé.
una isla idéntica a un cementerio.
alrededor de ella flotamos algún tiempo y a eso llamamos vida.

para los que habitan en ciudades de puerto o se dedican a la navegación, el mar marca el tiempo y las estaciones. basta con pensar, ¿cuántos poemas se habrán escrito sobre el amor de los marineros? el primero que me viene a la mente es el farewell de neruda:

(amo el amor de los marineros
que besan y se van.
dejan una promesa.
no vuelven nunca más.

en cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.

una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar).

de algún modo todos somos el marinero de ese poema, prometiendo siempre lo que está más allá de nuestro alcance para después escapar. el mar nos seduce justamente porque no lo poseemos, no podríamos poseerlo porque su territorio es tan inabarcable como la vida misma. al mirarlo, por un breve instante se nos entrega para cargarnos después con la nostalgia de su partida. irónicamente estas notas son, potencialmente, tan vastas como el mar mismo y podrían extenderse millones de páginas. todos lo sabemos, el mar es mucho más que simplemente el mar: es ciudad, laberinto, libro, jardín, es un camino que lleva a cualquier sitio. óscar de pablo lo dice bella, atinadamente en su poema ‘marineros’:

el mar es una ciudad hecha de lucecitas. y su marea lo va desenredando en mares. y es también un desierto que se crispa de flechas, de luces y de espumas. y se alza de cerveza. y se queda dormido como un tronco. y despierta ciudad. y son veinte millones de arcos tensos, cada uno con su flecha. y es una maquinaria. y es una enredadera estrangulada
por su trama de hilos.

el mar es todo eso y –lo sabe el poeta– cualquier cosa más.

––––––

para quien quiera consultarlos de primera mano, los poemas citados en este texto son:

para el título: octavio paz | mi vida con la ola (cuento corto).
josé emilio pacheco | mar eterno.
octavio paz | mar por la tarde.
tedi lópez mills | muerte en la rúa augusta.
octavio paz | frente al mar.
carlos pellicer | saludemos al mar…
xavier villaurrutia | nocturno mar.
gilberto owen | sindbad el varado (bitácora de febrero).
francisco hernández | números 42 y 62 de ‘la isla de las breves ausencias’.
pablo neruda | farewell.
óscar de pablo | marineros.

6.1.12

Un detective viejo y enfermo

A pesar de que una parte de mí ya se acostumbró a su ausencia (uno de acostumbra a todo, ya lo sé), todos los días al despertar siento por unos segundos que sigue viva. Ayer estuve llorando en unos brazos casi desconocidos pensando en la tragedia que es haber cambiado tanto, en qué pasaría si de algún modo volviera y no pudiera reconocerme. ¿Qué diría ella de la esperanza perdida, de mi vida en Brooklyn, de Matías, de la vejez de nuestra perra inquebrantable?

Quizá la tragedia auténtica sea que de algún modo todo lo que me pasa tiene que ver con mi madre muerta, como si ella estuviera en la totalidad de las personas. Por eso soy un detective viejo, enfermo, que va buscándola en los montoncitos de arena y en miradas verdes que recién conozco. Hace poco soñé que tenía seis años y estaba atardeciendo en el departamento de Puerto Vallarta. Ella estaba vestida con una falda larga a cuadros de colores brillantes y se reía de no sé qué cosa que pasaba en la tele. Yo me reía también y corría a enredarme en su falda y me convertía en una bolita de felicidad de perfecta pequeñez.

Luego abrí los ojos y el mundo era un caleidoscopio en blanco y negro.

23.8.11

la cebolla

naturaleza muerta con cebollas | paul cézanne

la cebolla es otra historia.

por dentro es un espejismo.
–lo dice este cebollista,
inflado de cebollismo.
cercada por sus demonios
es libre de nuestras lágrimas.
cebollil hasta la médula
y médula encebollada.

nuestra piel es la cubierta
de un territorio minado,
infierno interno de tripas,
un anatema anatómico.
la cebolla es pura cépula
de la cabeza a los pies,
anónima cebollitis,
unánime ajilicepa.

la cebolla, de una pieza,
está en perpetuo reposo.
adentro otra más pequeña
que vale su peso en oro.
en la tercera una cuarta
y así sucesivamente.
una centrípeta fuga,
un búlbito polifónico.

redonda panza del mundo,
un éxito contundente,
la cebolla se encapulla
a dormir en sus laureles.
nosotros venas y grasa,
secreciones y secretos.
nos ha sido denegada
la idiotez de lo perfecto.

---

wislawa szymborska
[traducción del inglés: iz {con un montón de ayuda de alón}]

14.8.11

último día en el df



inventarías los números en un verano, si no existieran. tu vida, luego, sería la empresa inútil de olvidarlos.

- julio trujillo

3.8.11

laurel de la india

digamos que este árbol habita en la eternidad. nadie recuerda cuándo llegó y –a menos que suceda algo extraordinario– ninguno de nosotros estará en el mundo cuando se vaya. tal vez es por eso que uno puede pasarse horas frente a él, porque de algún modo mirarlo es asomarse a esa eternidad.

el árbol canta mi nombre, o mejor, canta un secreto que se parece a mi nombre.

1.7.11

canciones de cuna para sonámbulos

i

que tú fueras mi madre fue algo bueno,
me hizo bien heredar tu inteligencia,
tu gusto por los recovecos de la conciencia,
tu sonrisa escondite lago golondrina
espejo mío y abismo terrible de mi padre.

me lo he dicho
y se lo he dicho tanto al mundo
que resulta difícil no pensarlo.
los científicos le llaman memoria selectiva:
por eso no recuerdo al dr. zinser,
ni recuerdo por qué te quitaron medio estómago,
para qué servía la heparina,
cuál fue la última vez que te reíste,
qué cosa brillante mirabas en la ventana,
cómo se llamaba la enfermera que lavó tu cuerpo inerte.

pero recuerdo con qué palabras me explicaste
en el videocentro de avenida revolución
por qué era buena idea rentar una película
que no hubiéramos visto antes
en lugar de llevarnos ‘las brujas’ otra vez
y recuerdo el cuento del oso que no lo era,
al le construyeron una fábrica encima mientras dormía
y que al salir de su cueva el capataz lo confundió
con un obrero, lo llevó con el supervisor, con el vicepresidente,
con el presidente que le dijo ‘usted solamente es
un hombre tonto, sin afeitar y con un abrigo de pieles’.

ii

‘tres meses’ dijo uno de los médicos
y lanzó la sentencia como un dardo hacia tu dirección.
olvidó que en la sala estaban mis hermanos
estaba yo
y que la sentencia era también para nosotros
o especialmente para nosotros: noventa días
ochenta y nueve y ocho y siete y seis y cinco,
de cuenta regresiva hacia tu muerte.

iii

yo sé que no querías morirte pero repetí
mil veces lo contrario:
‘ya descansa’, ‘fueron meses muy difíciles’,
‘el dolor ya era insoportable’.

a mi alejandro de seis años
le dije que el cielo era un lugar bonito
y que tú estarías contenta
de encontrarte con tus padres,
con la negra y de tener
tiempo ¡por fin! de conocer egipto.
después lo abracé fuerte y sus ojos brillaron
en un adorable amasijo infantil
de desconsuelo y de asombro
por ver llorar a tantos miembros
de su familia al mismo tiempo.

lo que no le dije a nadie fue que en el velorio
más que triste estaba enfurecida,
que usé el vestido de colores
para ocultar que estaba envuelta
en el manto oscuro de la cólera,
que sólo aguanté las ganas
de exigirte a gritos que te despertaras
para no asustar a mi hermanos.

iv

metieron tu cuerpo a un horno,
después tus cenizas en una cajita
de madera y la cajita a un agujero
en la pared de la iglesia.
hasta unos tornillos
le pusieron, apretadísimos, para que no se abriera.
algo dijo el sacerdote sobre la muerte y la esperanza
pero qué más da: tú estás atrapada en ese hoyo
y hay animales que tienen la sabana como tumba.

v

dicen que me parezco a ti.
a veces mis hermanos me miran
como si fuera tú, como si hubiera
algo tuyo que le robé a la muerte,
algo oscuro y dulce que alcanzamos
–entre los tres– a esconder para nosotros.
una minúscula batalla que ganamos,
una victoria frágil, pero lo suficientemente limpia
para lavarnos un poco, sólo un poco, la tristeza.

mi papá en cambio lo dice con reproche.
no soporta ver en su hija más pequeña repetido
el torbellino de tu tempramento, el hábito
del llanto incontrolable, el mal gusto de la melancolía.
entonces me mira con hartazgo
y suelta entre sus labios de navaja:
‘no seas dramática. ya estás como tu mamá.’

vi

pregunta si tus padres
dejaron de quererse al engendrarte.
de ser así, nunca verás la luz con buenos ojos
y tendrás que inventarla cada día.

- francisco hernández

me preguntó la terapeuta por tu matrimonio
con papá. le dije ‘estaban separados desde antes’,
‘se embarazaron por torpeza, mi papá ya tenía
otra pareja’. la doctora me miró con desconcierto,
movió sutilmente la cabeza, y me dijo: –‘entonces,
¿usted piensa que sus padres no se amaban?
– ‘pienso simplemente que estaban confundidos’.

vii

hay una foto en la que estamos
de espaldas caminando hacia la playa.
yo tengo seis años,
un trajecito rosa, unos tenis
grandes blancos,
y una cola de caballo despeinada
(ésa la tengo todavía).
mi mano está en la tuya y a lo lejos
se alcanza a ver un sol pequeño, cristalino,
de amarilla y redonda perfección.
un atardecer de tal belleza
que cualquiera me creería cuando
digo que no alcanzo a distinguir
dónde terminas tú,
dónde empiezo yo en esa fotografía.

envío

madre, hermana, tina, pozo, precipicio,
animal deforme en las profundidades,
punto de partida de mi rostro,
brevísima flor de jacaranda,
recta interminable hacia mí misma,
llanura que se extiende al infinito,
cuerda floja, racimo de hojalata y de tinieblas:
no sabrás nunca del desprecio
que tu muerte sembró en mí.
no verás jamás hasta qué punto
heredé tu corazón combustible.

habito en ti como el pan en las semillas,
hay algo en tu mirada que me rasga,
algo roto que es ola y es derrumbe.
acuérdate de mí, murmullo tibio,
en la hora más fresca de la tarde,
cuéntame a qué huelen los desiertos
de la muerte, cómo fluyen los ríos
en ese reino.

tiene que haber un sitio donde existas,
un lugar donde el eco del poema dure
hasta que dios por fin me permita
descansar la cabeza en la cornisa del mundo
y ver a la tristeza desinflarse en el horizonte.

22.6.11

nantucket

a partir de esta semana estaré colaborando con una entrada semanal en el blog de 'la hoja de arena'.
primera semana: clic.

15.6.11

borrowing a moment 15 : brooklyn, 1974

bond street
l
lynch park
bed-stuy swimming pool
building near lynch park
lynch park
park slope
manhattan bridge tower
[más fotos aquí]

12.6.11

anochece

el humo morado se alza sobre los campos: los pocos que han conservado la cordura están quemando la ropa de los infectados, de los muertos. yo soy esa que se busca a sí misma entre los cuerpos. pero también son otra y estoy intentando leer bajo la luz tenue de la habitación.

27.5.11

ver a las personas paseando con sus perros en prospect park

me hace pensar en nicole. me hace daño. éramos felices, mi perra y yo, en los días más jóvenes de 2004 cuando caminábamos por san ángel. es cierto: yo era otra, era completa porque la tenía a ella y tenía a mi madre conmigo. también es cierto que la felicidad se aprecia mejor a la distancia. o tal vez la felicidad no es el momento, si no el recuerdo del momento.

qué necesidad, qué impulso tan absurdo este de escribir. para qué hacerlo? todo suena mejor en mi cabeza. me quedo pensando largo tiempo y cuando creo tener un par de líneas aceptables, algo que pueda ser de interés para alguna persona que no sea yo misma, tomo mi cuaderno. pero no alcanzo a escribirlas. luego de unos días lo vuelvo a hacer, siempre lo vuelvo a hacer y siempre las palabras terminan por esfumarse. es una tontería seguir pensando que eso me hará sanar.

'en ese instante, como si le hubieran abierto la puerta, entró el dolor', escribió vicens. yo sé que alguien abrió esa puerta para mí y que esto no se va a terminar hasta que averigue cómo cerrarla.

20.5.11

'i'm a romantic schizophrenic'

alexander mcqueen : savage beauty
más aquí

15.5.11

un año sin lula

extraño una mañana de 1995 en la que no estuve. el mes exacto no lo sé (y tampoco he querido averiguarlo: los clavados en tu blog pueden resultar en descalabro), pero el año era 1995 y esa mañana llegó lula a vivir contigo. sé que fue saít el que la llevó a tu casa y que carmen le puso el nombre. me has contado que al principio la llevaste a un albergue y no tardaste ni dos semáforos en volver por ella, dices también que no sabes si te reconoció cuando regresaste a recogerla. yo sé que sí y puedo imaginarla con precisión –una bolita de orejas largas y pelo bicolor– trazando con su mirada el bosquejo de un amor que duraría quince años.

extraño esa mañana. quisiera haber ido contigo al albergue, haberte convencido de volver por ella, haberle puesto el nombre, haber visto sus primeras vueltas por tu departamento. pero todavía faltaban catorce años para el 27 de septiembre de 2009. era domingo y a lula no le gustó que subiera a la casa: me miraba sin acercarse y no te dejó en paz en todo el tiempo que estuve ahí. volví frecuentemente a partir de entonces. poco a poco aparecieron noches felices, mañanas claras de bajar por jugo y tardes enteras de dicha a su lado. yo la quise desde el primer momento y te amé a ti a través de ella: lula y sus uñitas corriendo con su peluche en el hocico, lula chillando para que le diéramos una salchicha, lula echada entre nosotros después de hacer el amor, lula inquieta en las noches ruidosas de regina.

hoy el mundo cumple un año sin ella y no hay palabras que alcancen a abarcar su ausencia. eso sí: si estuviera aquí le invitaría una galleta ritz.

4.5.11

barriga llena, corazón contento / 71-74 / brooklyn brunch

una de las mejores cosas de vivir en brooklyn en el brunch. la costumbre está arraigadísma: los fines de semana un montón de restaurantes tienen menús especiales y se llenan desde las diez, once de la mañana. sentarse al brunch toma varias horas, muchos llevan periódicos, revistas, perros. otros se quedan un ratote platicando, cosa rara para los niuyorkinos. la gente bebé a la par café y cocteles –mimosas, normalmente–y se mete en un sentón la mayoría de la comida del día.

éstos son mis 4 lugares favoritos para el brunch hasta ahora:

1. pies and thighs : aquí, el menú de brunch está compuesto básicamente de pollo frito y pan dulce (las mejores donas de ny en 2007, según la new york magazine). aunque los huevos con que escogí me gustaron bastantito, creo que lo que hay que pedir es el fried chicken box: dos piezas de pollo con algún acompañamiento y un bisquet de verdad memorable.
2. applewood : a applewood nos llevaron las ganas de hotcakes y la visita valió muchísimo la pena. estaban deliciosos, en un punto perfecto de esponjosidad. los sirven con crema blanca, mermelada de durazno suave y una tirita de tocino (el resto del menú, aquí). en alguna reseña decía que el lugar tiene manhattan-quality food. eso qué. yo diría que en algunos lugares de manhattan tienen brooklyn-quality food.
3. stone park cafe : este lugar está cerquitita de la casa y lo conocimos por sus hamburguesas y sus papas fritas. para el brunch yo estaba un poco desconfiada, pero tienen una de las quesadillas más ricas que he probado durante los 11 meses (!) que he estado acá y un gran bagel con salmón y queso crema.
4. fatty cue : el menú del fatty cue se antoja completito y el delicioso olor del lugar no ayuda en la elección (creo que mi ropa sigue oliendo a bbq!). al final alonso y yo compartimos unas costillas, un bowl de noodles y un grilled cheese sandwich. buenísimo. y las mimosas de sandía también merecen una mención.

27.4.11

desocupado lector

cumplo con informar a usted que últimamente todo es herida: la muchacha
es herida, el olor
a su hermosura es herida, las grandes aves negras, la inmediatez
de lo real y lo irreal tramados en el fulgor de un mismo espejo
gemidor es herida, el siete, el tres, todo, cualquiera de estos números de la danza es
herida, la barca
del encantamiento con maimónides al timón es herida, aquel
diciembre 20 que me cortaron de mi madre es herida, el sol
es herida, Nuestro Señor
sentado ahí entre los mendigos con esa túnica irreconocible por el cauterio del psicoanálisis es herida, el quijote
a secas es herida, el ventarrón
abierto del golfo contra la roca alta es
herida, serpiente
horadante del Principio, mar
y más mar de un lado a otro, kierkegaard y
más kierkegaard, taladro
y por añadidura herida; la
preñez en cuanto preñez en la preciosidad de su copa es
herida, el ocio
del viejo río intacto donde duermen inmóviles los mismos peces
velocísimos es
herida, la poesía
grabada a fuego en los microsurcos de mi cerebro de niño es herida, el hueco
de 1.67 justo en metros de rey es herida, el éxtasis
de estar aquí hablando solo en lo bellísimo de este pensamiento de
nieve es
herida, la evaporación
de la fecha de mármol con el padre adentro
bajo los claveles es
herida, el carrusel
pintarrajeado que fluye y fluye como otro río de polvo y otras
máscaras
que vi en pekín colgando en la vieja calle de cha ta–lá
cuya identidad comercial de 2.500 años de droga y ataúdes rientes
no se discute, es
herida; la cama en fin
que allí compré, con dos espejos para navegar, es herida,
la perversión
de la palabra nadie que sopla desde las galaxias es herida, el Mundo
antes y después de los urales es
herida, la hilera
de líneas sin ocurrencia de esta visión
sin resurrección es herida. cumplo
entonces con informar a usted que últimamente todo es herida.

- gonzalo rojas

16.4.11

morado

[así apareció el texto en la revista picnic de este bimestre
clic en la imagen para verla grandota]
i
la primera biblioteca organizada por colores que conocí fue la de a. fue en una fiesta un sábado de septiembre. en mi memoria guardo el silencio hiriente de un amigo en pausa, los higos gigantescos, la cantidad de personas que salían y entraban y salían. me engenté tanto que me fui sin despedirme. fuera de eso la escena se ha convertido en una fotografía antigua. si lo medimos de la manera convencional no ha pasado tanto tiempo, pero nadie lo mide así. ya dijo aristóteles que el tiempo no es posible sin movimiento, sin algo que suceda. sabemos que el tiempo transcurre en medida en que tenemos conciencia del cambio. creo que por eso se ve lejísimos aquel día.

ii
el morado es un color entre. entre el azul y el rojo, entre el violeta y el carmesí, entre el azul rojizo y el púrpura azulado. según el diccionario, para nombrarlo en español pueden usarse las palabras violáceo, cárdeno, violeta, lila, púrpura y malva. dice g que en francés el morado no existe. que tienen púrpura, violeta, pero no esa cosa oscura y densa que en español uno imagina como morado. yo creo que hacen bien, porque la palabra morado tiene demasiadas os. podría decir que no es poética pero no lo haré. simplemente diré que me parece una palabra poco armónica.

parecería que el morado no es un color popular entre los humanos (por ejemplo, hay pocas banderas moradas). en cambio, la naturaleza pinta con él berenjenas, uvas, cebollas, jacarandas, tarántulas, ranas, golondrinas, rocas, penumbras.


iii
en park slope, brooklyn, es costumbre que la gente ponga cosas que ya no necesita afuera de su casa para que los vecinos las tomen si les interesa. así nos hicimos de una aspiradora, de una pequeña colección de national geographic y de un ejemplar de ariel por el que alguien pagó 4 dólares en la librería ‘strand’. en noviembre del año pasado encontramos el hip-hoptionary, un diccionario de terminología hip-hopera. fue el primero y único libro morado de nuestra biblioteca.

iv
en 1931 walter benjamin escribió ‘desempacando mi biblioteca’, un ensayo corto en el que cuenta cómo adquirió sus libros más queridos. coleccionar, dice, es renovar un viejo mundo. renovarse.

v
alonso desarma. desarma emociones, tramas, sabores, argumentos. le gustan las toallas recién lavadas, las películas de terror, el pollo rostizado. algunas madrugadas se despierta llorando o riendo y me cuenta sus sueños. amarlo es vivir en una cuerda floja, la dicha y la separación siempre al alcance de la mano. cuando llegamos a vivir a nueva york, compramos tres libreros y cada quién tomó algunas repisas. durante varios meses nuestros libros estuvieron separados, pero hace poco decidimos ordenar todos por colores. esa noche pensé que tal vez era riesgoso formar una biblioteca juntos, inevitablemente empezaremos a olvidar quién compró qué libro o cuáles fueron regalos entre nosotros. cuando le pregunté si no le daba miedo que llegara el momento de dividir los libros, se quedó callado. algo me prometió con su silencio.

comensales

gepda

gepda
adopta, no compres!