11.8.09

Meet Rodrigo

Rodrigo tiene más de 20 perros: chicos, medianos, grandes, peludos, sucios, elegantes y gruñones. Cuando era chica más chica lo veía caminar por las calles de San Ángel, siempre con 5 ó 6 de ellos a su alrededor. Recuerdo que me daban unas ganas tremendas de abandonar mi camino y unirme al suyo, que imaginaba menos complicado, lleno de ladridos y babas perrunas.
Un día me le acerqué, teta como siempre soy cuando recién conozco a alguien. Le dije que quería entrenar a Juliaroberts (cuya inteligencia después la convirtió en inentrenable). Esa conversación marcó el principio.
Compartimos más de lo que supuse aquella tarde. Su amistad me ha abierto la mente (lo cual es, para mí, esencial para poder llamarla así). Él me llama pavo desde esa vez que me pinté las puntas del cabello de azul. Yo le regalo libros. Él siempre tiene mala ortografía, yo, de vez en cuando, mal carácter. Ambos nos hemos enfrentado con la muerte, que nos ha dejado barridas las entrañas y nublado el entendimiento.
Hay algo mercurial en su alma que envidio y que sé que nunca podré tener. Su paso indomable me llama y me aleja como el olejae de un mar de aguas oscuras y tentadoras. Hay algo mío en su corazón canino, algo que me anima a seguirle los pasos, el camino en el que siempre deja marcadas cuatro huellas.

1 comentario:

*Marik* dijo...

Amén ;)

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