2.11.13

Los diarios marinos




Lo que la arena dice al mar tal vez sea:
no te serenes nunca. Tu belleza
es tu absoluto desconsuelo.
Si encontraras sosiego perderías
tu condición de mar.
Si te calmas
dejará de fluir el tiempo.

  José Emilio Pacheco

i
Me gusta pensar en cómo los colores van desapareciendo en las profunidades marinas. Primero se va el rojo, el amarillo, el verde. Al final queda el azul acompañando a los tonos de marrón y gris. Si uno desciende lo suficiente y toma un pez negro de lo más hondo, al regresar a la superficie podría descubrir que es, en realidad, anaranjado. En el fondo – realmente el fondo – del mar, los humanos veríamos en blanco y negro.

ii
La narcosis de nitrógeno es una alteración del estado de conciencia que le ocurre a veces a los buzos. Produce un efecto similar a la intoxicación alcohólica equivalente a un martini cada 10 metros. Bucear bajo los efectos de la narcosis de nitrógeno es riesgoso, porque se pierde la capacidad de reconocer una situación peligrosa. Los motivos exactos por lo que alguien sufre los efectos de la narcosis se desconocen.

iii
Arriba el cielo, las toallas que metimos en la bolsa, la lancha que nos trajo hasta este punto. Arriba el mundo que conozco, el de las pantallas de cine, los jardines y las oficinas. El traje es incómodo y el peso del tanque no me deja moverme sobre la lancha. El visor aprieta en la frente y jala el pelo.

Pero sumergirse libera y aligera.

iv
La estructura del arrecife me hace olvidar el paso del tiempo. Sólo escucho el ritmo de mi respiración y el ancho sonido de este otro mundo transparente y denso. Los peces me rodean y nadan suavemente junto a mí, mostrándome la danza del universo. Aquí abajo flotan el equilibrio y la belleza, y mi cuerpo suspendido flota también hermosamente.


v
Dentro del agua soy un paisaje de remolinos que empiezan una madrugada de abril de 1984 y terminan veintitrés años después. Luego vuelven a empezar y a terminar y a empezar y a terminar hasta que todo se revuelve y ruge y se levanta como una ola furiosa que destruye el puerto.

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