9.7.12

La sensación de algo que se aleja



No existe una palabra para cuando sales caminando del supermercado
con una botella de un galón de leche en una bolsa de plástico
que debió ser embolsada en doble capa

de tal manera que incluso antes de que pongas un pie afuera
ya sientes el peso de la botella jalando
la bolsa hacia abajo, estirando las delgadas

asas de plástico más y más
y sabes que es sólo cuestión de tiempo
para que el fondo se desgarre repentinamente.

No hay una palabra perfecta
para la vaga sensación de algo
que se aleja

al exceder su capacidad elástica.
Y es una lástima porque sería ésa la palabra
que me gustaría usar para describir estar parado en la calle

conversando con un viejo amigo
mientras crece en mí la conciencia de que
ha dejado de ser un amigo para ser solamente un conocido,

una persona con la cual nunca había compartido un esfuerzo –
hasta el momento en que, mientras nos despedimos
creo que compartimos una sensación de alivio,

el reconocimiento de que hemos alcanzado
el final de una pretensión.
Aunque para ser sincero

en lo que realmente estoy pensando
es en mi gratitud por el lenguaje
cómo llega hasta cierto punto: no más allá,

cómo hay algunos huecos que no cubre,
cómo se mueve, si no al interior, entonces
alrededor de la circunferencia de casi cualquier cosa –

cómo, a lo largo de los años, me ha devuelto
todas las horas y todos los días, todo el
laborioso amor y la fe, todos los

malentendidos y secretos
que de buena gana he vertido en él.

- Tony Hoagland, There is no WordTraducción mía.

2 comentarios:

adrianegro dijo...

el poema está poca madre-

Anónimo dijo...

Beautiful

comensales

gepda

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