16.4.11

morado

[así apareció el texto en la revista picnic de este bimestre
clic en la imagen para verla grandota]
i
la primera biblioteca organizada por colores que conocí fue la de a. fue en una fiesta un sábado de septiembre. en mi memoria guardo el silencio hiriente de un amigo en pausa, los higos gigantescos, la cantidad de personas que salían y entraban y salían. me engenté tanto que me fui sin despedirme. fuera de eso la escena se ha convertido en una fotografía antigua. si lo medimos de la manera convencional no ha pasado tanto tiempo, pero nadie lo mide así. ya dijo aristóteles que el tiempo no es posible sin movimiento, sin algo que suceda. sabemos que el tiempo transcurre en medida en que tenemos conciencia del cambio. creo que por eso se ve lejísimos aquel día.

ii
el morado es un color entre. entre el azul y el rojo, entre el violeta y el carmesí, entre el azul rojizo y el púrpura azulado. según el diccionario, para nombrarlo en español pueden usarse las palabras violáceo, cárdeno, violeta, lila, púrpura y malva. dice g que en francés el morado no existe. que tienen púrpura, violeta, pero no esa cosa oscura y densa que en español uno imagina como morado. yo creo que hacen bien, porque la palabra morado tiene demasiadas os. podría decir que no es poética pero no lo haré. simplemente diré que me parece una palabra poco armónica.

parecería que el morado no es un color popular entre los humanos (por ejemplo, hay pocas banderas moradas). en cambio, la naturaleza pinta con él berenjenas, uvas, cebollas, jacarandas, tarántulas, ranas, golondrinas, rocas, penumbras.


iii
en park slope, brooklyn, es costumbre que la gente ponga cosas que ya no necesita afuera de su casa para que los vecinos las tomen si les interesa. así nos hicimos de una aspiradora, de una pequeña colección de national geographic y de un ejemplar de ariel por el que alguien pagó 4 dólares en la librería ‘strand’. en noviembre del año pasado encontramos el hip-hoptionary, un diccionario de terminología hip-hopera. fue el primero y único libro morado de nuestra biblioteca.

iv
en 1931 walter benjamin escribió ‘desempacando mi biblioteca’, un ensayo corto en el que cuenta cómo adquirió sus libros más queridos. coleccionar, dice, es renovar un viejo mundo. renovarse.

v
alonso desarma. desarma emociones, tramas, sabores, argumentos. le gustan las toallas recién lavadas, las películas de terror, el pollo rostizado. algunas madrugadas se despierta llorando o riendo y me cuenta sus sueños. amarlo es vivir en una cuerda floja, la dicha y la separación siempre al alcance de la mano. cuando llegamos a vivir a nueva york, compramos tres libreros y cada quién tomó algunas repisas. durante varios meses nuestros libros estuvieron separados, pero hace poco decidimos ordenar todos por colores. esa noche pensé que tal vez era riesgoso formar una biblioteca juntos, inevitablemente empezaremos a olvidar quién compró qué libro o cuáles fueron regalos entre nosotros. cuando le pregunté si no le daba miedo que llegara el momento de dividir los libros, se quedó callado. algo me prometió con su silencio.

5 comentarios:

No va a pasar. dijo...

Amé cada palabra de esto.

Hanako dijo...

qué mejor modo de darse el uno al otro, de aceptar que las ganas son más grandes que el miedo. los amo. los amamos. ya vengan

Manolo C. dijo...

:)

sus(ana) dijo...

qué lindo texto.
Soy tímida para los comentarios en los blogs, siento que no tengo gran cosa qué decir, pero en verdad me ha gustado mucho tu espacio y eso sí que lo tenía qué decir.

iz dijo...

gracias a todos por sus comentarios. me encanta saber que les gustó.

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