7.6.10

diario sin fechas de iz, xxxiv

anoche soñé que habías muerto. estábamos caminando en un parque de diversiones o una feria. íbamos tomados de la mano, comiendo algo (esquites? pan de pueblo? helado de vainilla?) y platicando sobre tu viaje a brasil. de repente me dio una punzada en la cabeza, un dolor, una certeza: alonso está muerto. en cascada me vinieron todos los recuerdos: tú en un coche negro que se accidentaba en la carretera, la llamada del hospital en la madrugada, tu cuerpo herido, flor y yo llorando juntas en el funeral, mis amigos sin saber qué decirme, lula llegando a vivir a mi casa, las noches de inventarte y de inventar una vida para los dos.

me quedaba mirándote y te decía: amor, por qué no me dijiste nada? y tú, apenado: pensé que sabías. me daba cuenta entonces que todo -todo!- me lo había imaginado. cuando volteaba a buscarte habías desaparecido. luego aparecías de nuevo y luego otra vez ya no (como una imagen de tele que falla). y así me iba del lugar: contigo apareciendo y desapareciendo a mi lado como pasa también fuera de mis sueños.

2 comentarios:

alonso ruvalcaba dijo...

bueno, al menos lula estaba viva en el sueño.

eso estaba bonito.

No va a pasar. dijo...

¿Verdad que a veces la gente sí se empieza a volver invisible dentro de uno?

):

comensales

gepda

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