8.4.09

Llévese el mejorado

Infinitos los veo, elementales
ejecutores de un antiguo pacto,
multiplicar el mundo como el acto
generativo, insomnes y fatales.
JLB


Quiero darle al espejo un giro de 180 grados, igualar su crueldad de alguna forma, estrellar en él una guayaba maloliente, llenarlo de sangre del traidor más detestable. Lo necesito roto, sucio, desgastado, para que me devuelva una mejor imagen de mí misma.

6.4.09

Rincón 1: jaula vacía

hoy tengo ganas de escribir que me gusta este rincón. tengo ganas de explicar por qué me gusta, de poner en palabras –vicio inútil e insistente- qué es lo que me llama, por las noches, a visitarlo.

este rincón de mi casa huele a templo cerrado hace miles de años. basta subir el único escalón que lo separa del jardín para que el olor entre, es de esos olores insistentes que uno sabe que recordará cuando sea viejo y no pueda hacer más que recordar. el rincón, durante el día, es luminoso, casi alegre. pero por la noches se convierte un la boca de un lobo antiguo y callado.

recientemente colgamos ahí la jaula del canario que murió. pudimos haberla tirado a la basura o guardado en algún armario. tampoco sacamos el traste de agua ni de comida del pájaro. sí cerramos la puerta. no quitamos el periódico de 2007.

qué triste es la jaula vacía. desoladora. pero me gusta verla. quisiera decir que me trae recuerdos de mañanas con mamá silbando en la cocina y diciéndome “mira, hija, que lindo canta el pajarito”, confesar que, en el fondo, la colgué ahí por si un día tengo otro un canario, y con él vuelven los días de patios llenos de alpiste y risas. ojalá pudiera decir que soy presa de la melancolía, y que me gusta la jaula por lo mismo que me gustan las estaciones de tren, las despedidas y sus pañuelos mojados.

pero no. la verdad es que el gusto tiene que ver con el olor penetrante a humedad y a los líquidos de limpieza que guardo ahí. adoro lo blanco de las paredes, el sonido del granizo sobre el techo de vidrio, la cadena de la cual colgará la jaula hasta el final de los tiempos (esos tiempos en los que yo seré vieja y no podré hacer más que recordarla).

malditas palabras, que quieren explicar hasta el más absurdo de los sinsentidos: una jaula vacía, de un pájaro muerto hace años, que cuelga del techo sucio y descuidado de la más común y corriente de las casas.

maldita jaula, tan llena de muerte y que tanto me gusta.

23.3.09

flowers in the window

foto de Michelle Furlong
30 cajones de recuerdos menos. 30 bolsas de basura más. 7 especies de flores distintas que no volveré a ver en macetas conocidas. 1 gato gris que veo apoderarse -como sólo los gatos lo hacen- del jardín en el que crecí. 23 años guardados en cajas de cartón, tristes, definitivas y ordinarias.

Este ciclo, al cerrarse, abre posibilidades infinitas. Yo -a fuerza de horas polvosas, firmas y términos legales- me quito un peso y varios años de encima, le doy vuelta a la página y entrego llaves a desconocidos en más de un sentido. Definitivamente, its such a lovely day, and Im glad that you feel the same.

16.3.09

no voy


Sé que he perdido tantas cosas que no podría contarlas
y que esas perdiciones, ahora, son lo que es mío.
-JL Borges


A ella le gustaba la playa. Le gustaba tanto y tanta confianza tenía en sus poderes, que a veces metía su colección de cuarzos -de todos colores y tamaños- en una maleta de tela azul y los llevaba hasta la costa de Puerto Vallarta. "Vamos a limpiarlos" decía al llegar, y entonces les daba un baño mar adentro y luego los enterraba en la arena para que se cargaran bajo la luz de la luna. Marcaba el punto secreto con una piedra y los dejaba ahí durante la noche. Siempre temí no encontrarlos al día siguiente, pero ella confiaba: los cuarzos se cuidan por sí mismos.
Le gustaba recoger conchitas durante horas. Nos quitábamos las sandalias y, bolsita en mano, dedicábamos la mañana a juntar tesoros. No importaba si eran espectaculares o comunes, si estaban completas o rotas. En realidad, no importaba nada, sólo el tiempo, la música de las olas y el sol que me daba en la espalda y que siempre me dejaba roja como jitomate.
Disfrutaba despertar temprano para bajar a la playa, desayunar un gran plato de frutas y café y sentarse a leer durante varias horas frente al mar. Después, comíamos camarones al mojo de ajo, helado de coco y nos sentábamos otra vez a ver el mar, yo preguntona y ella sabia, como siempre. "¿Por qué se hacen las olas, mamá?, ¿Cómo nadan los camarones?, ¿Qué pasaría si pudiéramos hacer un hoyo en la arena, saldríamos del otro lado de la tierra después de muchos días?". Construíamos frágiles castillos, pintábamos figuras de barro en el puesto de Doña Lupe, examinábamos detenidamente las cochas que habíamos recogido, jugábamos basta, pedíamos un club sandwich para cenar.
Pero ya no me gusta la playa: no quiero caminar con nadie de la mano, ni quemarme las plantas de los pies sin escuchar su voz advirtiéndome que tenga cuidado. No me interesa juntar conchitas, constuir castillos, comer helado. Ahora la arena me molesta, el sol me molesta, el sudor me molesta. Ya no entiendo el punto de tirarse al sol: el reflejo no deja leer cómodamente, el calor me da asco. No quiero que nadie se me acerque. Por eso mejor no voy. No voy más.

27.2.09

Monedita de oro

Desde que tengo memoria y hasta que la entambaron injustamente, recuerdo haber sido fanática absoluta de Gloria Trevi. En aquellos maravillosos días de mi infancia, a veces me daba por ponerme unas medias rotas, despeinarme (lo cual no era tarea dicícil), vestirme con una camiseta larga de esas que estaban de moda en los noventas y bailar durante horas con "Pelo suelto" o "Dr. Psiquiatra".

Pero a mi mamá no le gustaba nadita que escuchara a la Trevi. No me extraña: ella consideraba su música y su excéntrico comportamiento como algo inapropiado para su pequeña y santa hija. En realidad, en aquellos ayeres yo ni me daba cuenta de lo atrevida que era su imagen, ni de por qué era tan criticada por los sectores conservadores de la sociedad. Mi enfoque era más infantil y simple, yo más bien estaba encantada con la idea de no peinarme ni bañarme, usar zapatos cómodos y viejos y gritarle a los doctores que no me dijeran tonterías. Nomás.

Lo que era un leve disgusto de mi madre por mi fanatismo se convirtió en todo un tema en 1994. Ese fue el año en que, emocionada, le pedí que me comprara el disco "Más turbada que nunca". Me respondió con un rotundo NO, acusó a mi ídolo de ser vulgar y prosaica y terminó de tajo con el tema. Pero, creyéndome muy lista, en mi carta a Santo Clós volví a incluir aquella joya musical (seguro él sería más flexible y comprensivo). En mi defensa, puedo decir que no tenía idea del doble sentido de dicho título, solamente sabía que ahí venía "La papa sin catsup" y soñaba con disfrazarme y bailarla todas las tardes ante la mirada desaprobatoria de mi pobre madre.

Pero Santo Clós es puro y bueno, y no me trajo ni madre. Bueno, más bien ni siquiera me acuerdo qué me regalaron ese año, nada importaba porque lo único que yo quería era aquel disco de título picante. Total que pasaron los años y la metieron a la carcel y yo me quedé sin mi disco para siempre jamás. Así que si un día amanecen con ganas de regalarme algo, ya saben qué me haría feliz.

20.2.09

grrr

Tache para facebook. ¿Conde DRACO? ¡¡¿CONDE DRACO?!! ¿Qué clase de nombre es ese? ¿De dónde diablos sacaron eso? Es Conde Contar. Con-de Con-tar.

19.2.09

Una fiesta especialmente divertida

Mis papás nunca me hablaron de sexo. No es que el tema no se mencionara en la casa, sino que no se hacía con un afán explicativo.

Me acuerdo perfecto del día que encontré, en el cuarto que compartía en casa de mi padre con mi hermana Leslie, un libro que se llamaba "¿De dónde vengo?" y que tenía en la portada un dibujo de una cigueña con un bebé rosa, demasiado rosa, colgando de su largo pico. Para mí, el libro era prohibido porque los temas oscuros y misteriosos que ahí se trataban. Bastaba con abrirlo en una página al azar: estaba lleno de dibujos de niños y pubertos y señores que mostraban sus carnes sin pudor alguno.

Yo leía el libro cuando me quedaba sola en el cuarto. Así supe de los cambios que me esperaban, me cayó el veinte de que mi falta de coordinación motriz estaba relacionada con mi mil veces maldita pre-pubertad y entendí -creo- cómo se formaban los bebés en la panza de las mamás. Si algo no me quedaba claro, se lo preguntaba a mi hermana, que me lleva 3 años. "Es que mira, cuando un papá y una mamá se quieren mucho, a veces se les antoja abrazarse taaan fuerte que la mamá queda embarazada. Es por el amor, y porque a los papás les cuelga algo que se pone duro y de ahí sale medio bebé y la otra mitad viene de ella".

Definitivamente no me quedaba muy claro.

¿Irle a preguntar a mis papás? No, jamás. Nunca. Sólo una vez que escuché una canción de Sabina que decía a ti que te lo montas, de niña tonta en medio de una orgía, le pregunté a mi mamá qué era orgía. Me dijo "es una fiesta a la que van muchos adultos y es especialmente divertida". Entonces traía mi palabra como juguete nuevo y la usaba a la menor provocación. Qué verguenza.

Meet Mr. Fish

15.2.09

Shhh

diario sin fechas de iz xii

No me gusta caminar por debajo de una escalera ni pasar la sal directamente de mano a mano, pero nunca, NUNCA, había tenido un viernes 13 tan nefasto. Todo empezó a la hora de la comida, cuando, a la hora de pagar, me di cuenta de que no traía mi cartera. Como la noche del jueves había ido a cenar aquí, y recordaba perfectamente haberla usado ahí por última vez, no me preocupé (siempre se me andan olvidando las cosas en mi casa cuando cambio de bolsa, así que la imaginé perfectamente ahí, quietecita encima de mi escritorio).
.
Todo cambió cuando me avisaron, de mi casa, que la cartera no aparecía por ningún lado. Al principio quise ser fresca, pero después de media hora las ansias me ganaron y decidí ir a buscarla. Y nada. Una de dos: o se me había caído por ahí, o de plano algún rufián la había sacado de mi cartera con toda la intención y ahorita ya estaba comprando boletos para él y toda su familia a las islas canarias. Al final, después de hablar al banco, la historia se terminó pareciendo más a lo segundo: en efecto habían hecho cargos a mis dos tarjetas. Y que me pongo a llorar desconsoladamente, porque en una de ellas estaban todos mi ahorros. No era sólo el dinero, el llanto tenía que ver con la impotencia que me crecía por dentro, una pinche sensación asquerosa al imaginar al mequetrefe ladronzuelo (o ladronzuela, seguramente, porque usurpó mi identidad para firmar) caminando entre televisiones y películas y ropas y pasillos del super con mi cartera en la mano, pensando en qué comprar. Grrr.
.
Decidí ir al Ministerio Público. En primer lugar, porque uno de los bancos me pedía que levantara un acta para poder iniciar la averiguación con la que me van a devolver mi dinero (porque me van a devolver mi dinero). Y segundo, porque estaba encabronadísima y no me soportaba a mí misma en mi casa dando vueltas y llorando y pensando en mi dinero perdido.
.
El trámite resultó ser mucho menos tardado y terrible de lo que me esperaba. Una señora malencaradaperonotanto me atendió, llené unos papeles, me hiceron esperar un poco (obviamente me senté en una banca mojada de algo que no quise averiguar), me pidieron contarle todo a un judicial muy amable y me dieron mi citatorio para llevar más información sobre los cargos que habían hecho y para nosequé más.
.
Ya de regreso al coche, pisé caca. No me sorprendió.

11.2.09

A según

Definitivo: Facebook es enorme. Ahora puedes declarar públicamente que te gusta algo, lo cual se mostrará en dicho algo con una manitabuenaonda. De este modo, tus preferencias serán reveladas y difundidas en el universo facebookinano que tanto nos divierte (no se hagan, a ustedes también). Lo mejor de todo es que este mecanismo está diseñado especialmente para personas de alta vulnerabilidad: si un día decides por fin ya no te gusta algo, simplemente le das click a "Ya no me gusta" y listo. Genial.

Me encantaría tener una especie de pizarrón electrónico colgante en el que apareciera el mensaje "Me gusta esto" cuando me topara con un perrito simpático, un gran pastel de chocolate o un hombre tan apuesto como Fernando Eimbcke. O, si alguien con quien estoy platicando dice algo que lo amerite, mi pizarrón diría "ya no me gusta esto" y yo me daría la media vuelta y me iría. Mi vida sería más fácil.

6.2.09

sr. san francisco

originalmente este iba a ser un post sobre las múltiples bellezas del altiplano potosino. ya hasta había subido fotos y escrito algunas palabras cuando decidí no hacerlo. y es que los retablos que hay en la iglesia de san francisco, en real de 14, son demasiado buenos como para mezclarlos con otras fotos . van.

si usted sufre de alguna enfermedad rara, despreocúpese. pronto san francisco se le aparecerá. (nomás aguas con su perro flotante, no lo vaya a espantar)
el sr. san francisco en tan milagroso que trae de vuelta a los sombrerudos rebeldes que abandonan el hogar y parten a luchar por alguna causa justa.
el mejor dibujo de una incubadora que he visto en mi vida (aunque no creo haber visto muchos)
en mi próxima visita a slp, quiero muchísimo ir al rancho epazote a ver a erculano puente.

el sr. san francisco es tan poderoso, que puede incluso luchar contra ciclones...
...aparecer camionetas robadas...
...sacar ladrones de reses de la cárcel...
y ayudar a resolver engorrosos trámites burocráticos.
mi favorito:

4.2.09

diario sin fechas de iz, xi

soñé que se me despellejaba la encía y se me caían dos dientes de manera sangrienta. ahora cómo le voy a hacer para comer?, pensaba. pero rápido encontraba una solución brillante, de esas que solamente aparecen en los sueños: moldear unos dientes con cemento y pegármelos con resistol.


27.1.09

y empezaron los 90...

Detrás de cada foto hay una gran historia. Bueno, de algunas. De ésta sí.

Corría en año de 1990: recién había caído el muro de Berlín, la terrible moda de los leggings de colores con largas camisetas estaba pegando con tubo, los tres tenores habían cantado juntos por primera vez en el mundial de futbol, Microsoft se convirtió en la primera compañía en exceder un billón de dólares en ventas, un premio nobel -ese que nunca recibió Borges- fue otorgado a Octavio Paz y yo pasaba triunfalmente de preprimaria a primero de primaria. Oh, sí, empezaban los maravillosos años 90.

La foto en cuestión fue tomada el día de mi "graduación" de preprimaria.
G se burló de que le llamara "graduación"... y en realidad no sé si sea válido calificarla como tal, pero ¿de qué otro modo ponerlo? Era una ceremonia, pues, en la que toda la chamaquiza de preprimaria del Instituto San Ángel Inn fue convocada, junto con los orgullosos padres, a celebrar el final del kinder y esas cosas ridículas y la entrada oficial a la primaria.

Esa mañana yo me había despertado emocionada por que era el día de mi graduación y por ser la festejada, me iban a dejar ponerme lo que yo quisiera y comer muchos dulces y jugar en la tierra con mi amigo andrés (que, dicho sea de paso, años después pensaba que Costilla era el perro de Miguel Hidalgo). Me paré frente al clóset, prendí la luz y me dispuse a elegir vestimenta. Y ahí estaba, limpísima, libre de arrugas, muy a la moda: mi sudadera favorita. La recuerdo con nostalgia, era color vino y decía algo así como "
offshore oil drilling". Muy políticamente incorrecto (aunque en ese entonces a nadie le importaba). Con ella entre mis manos como un tesoro, fui a despertar a mi mamá:

-"
Ma, ¿verdad que sí puedo ponerme mi sudadera roja para la graduación?"
(...suspiro de desesperación materna y 5 segundos de silencio...)
-"
Hija, pero todas tus compañeras seguramente llevaran vestido, ¿no quieres ponerte algo más lindo?"
(inmediatamente)
-"
No, quiero mi sudadera roja por que sí está muy linda, además claro que no todas van a llevar vestido, cada quién va cómo quiera".

Y mi madre, en un momento cumbre de su política educativa liberal, me dejó. Así nomás, me dijo que sí, que de todos modos iba a hacer lo que quisiera y que la que se iba a sentir mal sería yo. La única condición era que me peinara bien (nótese el flequillo) y que llevaríamos un vestido en el coche, por cualquier cosa. Ay, mi mamá.

Obviamente todas las niñas llevaban vestido y obviamente yo me sentí de la mierda. Pero no me importó, de ese tamaño era mi terquedad. Yo había decidido llevar mi sudadera favorita y ni modo. Esa mañana me dieron un diploma de lectora estrella, canté el himno a la escuela (saaan ángel iiiin, youuu are myyy schoool, ¿te acuerdas, mariana?) y tomé refresco de naranja y galletitas. Lo mejor de todo es que, a diferencia de las niñas popis, pude jugar en la tierra por que no tenía ningún vestido que manchar.

21.1.09

plis no

Por motivos muy poco interesantes, en la chamba me ha tocado revisar curriculum (¿curricula? sigo con la duda). No podría explicar claramente por qué, pero desconfío de la gente que pone sus fotos en su cv. ¿Por qué lo hacen? ¿Creen que su linda cara va a hacer que les den la chamba? ¿Así nomás, su belleza nos va a deslumbrar? ¿O al revés: consideran que su fealdad es tan abrumadora que la compasión será la que nos guíe?

shhh

(yo también)

19.1.09

how can we know the dancer from the dance?

ayer, mientras salíamos de ver "the curious case of benjamin button", hermanos abad y yo reflexionábamos sobre lo horrible que fue para daisy perder la capacidad de bailar profesionalemente (o para burke la destreza de su mano derecha o para nash su claridad de pensamiento). y es que para ellos -comentamos- dichas pérdidas no sólo significaron una pequeña tragedia personal, sino la muerte de aquello que los definía, que los hacía ser quienes eran.

¿cuál sería el equivalente para mí? ¿qué causaría en mi vida ese mismo efecto? lo pensé durante horas. fuimos a comprar comida, rebanamos pan con orégano, rábanos, mandarinas y pastel, tomamos café, jugamos pingpong, llegó la noche y yo seguía pensando en eso. en principio, no encontré nada meramente físico: podría perder una pierna, un ojo, el dedo pulgar de mi mano izquierda o la puntita de la nariz y todo lo que me define seguría intacto: seguría siendo yo. no digo que no sería espantoso que eso me pasara, claramente lo sería, pero seguiría siendo yo.

esta conclusión me dejó, por un lado, aliviada y, por el otro, con una amarga sensación de mediocridad. no soy bailarina profesional (ni amateur, para el caso), ni deportista de alto rendimiento, ni cirujana. mi pensamiento científico no va a cambiar el rumbo de la historia. seguramente no ganaré un nobel en esta encarnación. mi inteligencia en más bien mediana, mis habilidades culinarias insignificantes y nadie extrañaría mi destreza en el macramé. mi cantar no es afinado y mi coordinación motriz es comparable con la de una de las sillas en las que me siento a tomar el sol en el jardín. necesito urgentemente empezar a adquirir alguna destreza física relevante (que no sea tocar mi nariz con mi lengua, la cual ya tengo absolutamente dominada).

17.1.09

Del año de la canica 3

Esa era mi casa amarilla de conejos, en la cual me encerraba a jugar con mi gato Alberto y, muy probablemente, a comer cuanto dulce se cruzara en mi camino. La mesita en la que estoy sentada me la compró mi mamá en el bazar de sábado. La tuve durante años, hasta que un día decidí hacer una venta de garage y le dejé ir por 20 pesos. El muñeco que traigo en las manos tenía una gran cabeza, pero a mí me gustaba mucho. No me acuerdo cómo se llamaba, pero no importa. La lámapara amarilla que está sobre la mesa era buenísima, de esas que daban muchísima luz y que se calentaban peligrosamente. El jueguito azul que está junto a la lámpara era de esos de pescar, ¿se acuerdan? Los pecesitos abrían sus bocas, dentro de las cuales había un imán. Y la diversión estaba en intentar atrapar al animal juntando dicho imán con el que venía como anzuelo en el palo de color. Largas horas de entretenimiento. Abajo del juego se alcanzan a ver una bola de papeles, seguramente dibujos o libros de cuentos o mis primeras letras. Papeles como los que me rodean hasta hoy, asfixiándome algunas veces, salvándome muchas otras. La mayoría.

16.1.09

5:39 en la oficina

me gustan mucho muchísimo las lunetas ricolino.
están más ricas que los mms yyy traen dibujadas letritas para formar palabras con ellas.

15.1.09

yo quiero mucho a mis amigos del mundo real,

pero a veces me topo con blogs de gente que así, por lo que escribe, me cae re bien y de la cual quiero ser amiga y salir a comer helado de menta o a platicar de alguna tontería de esas de las que generalmente platico yo.

hablando de canarios, ¿han ido alguna vez a "centro insurgentes"? como su nombre bien lo indica, es un centro comercial que está justo al lado del teatro insurgentes. ayer c y yo fuimos a ver el buen banario y, para matar tiempo antes de función, decidimos dar la vuelta en ese horrendo lugar. en serio: es un agujero oscuro de tristeza y maldad. no sé exactamente qué es lo que lo hace tan terrible, pero sí sé que uno entra ahí e inmediatamente se deprime. por favor, si han ido, díganme que no estoy loca.

lo bueno es que, entre una sincronizada del sanborns y un café, el tiempo pasa rápido. la obra me gustó, lo único malo fue el tipo de junto, que se la pasó hablando por el celular. me chocan esas personas que quieren que todo el lugar se entere de su conversación, que no es ni tantito interesante. qué disgusto!

14.1.09

uno intenta ahogarlo, pero el ego siempre sale a flote

- quiero tener muchos seguidores en mi lista de seguidores.
- en facebook sólo subo fotos donde me veo bien (aunque me dan risa algunas en donde no).

De dulce, chile y manteca

Tengo 7 hermanos: con uno comparto papá y mamá, con otro solamente mamá, a tres de ellos me une la sangre paterna. De estos tres últimos sólo conozco a dos, aunque encuentro al tercero en mis pensamientos con relativa frecuencia. Con dos de mis hermanas no tengo sangre en común, pero sí infancia y regaños y costumbres, en fin, lazos de otro tipo. No creo que las familias "tradicionales" sean las únicas que deban ser tomadas en cuenta, por que he visto -en mi casa y muchas otras- que no se necesita formar parte de esta categoría para educar personas capaces, buenas, felices (qué intensidad la mía, pero es que ya me chocó estar escuchando a quienes sostienen lo contrario).

13.1.09

querida lonchera

de niña me encantaba la hora del lonch. en sus intentos por hacerme una niña flaca/sana/feliz, mi madre se empeñaba en ponerme algo saludable y equilibrado. el plato fuerte era alguno de los siguientes:
- un sandwich de jamón y queso.
- un sandwich de huevo (sí, me gusta el sandwich de huevo, ¿y?).
- un sandwich de mermelada y crema de cacahuate.
- un toper con salchichitas con maggi y limón.
- un toper con rollitos de jamón rellenos de mayonesa.

luego estaba la parte vitamínica, que consistía en:
- una fruta (generalmente manzana, pera, naranja en gajos o algo así fácil de comer) o
- un toper con verdura (jícama, pepino, alfalfa).

y por último estaba el pecado lonchístico, que cumplía la importante función de evitar que cayera en la tentación y me comprara algo en la tiendita:
- un bubulubu.
- un carlos quinto azul marino.
- un par de galletas maría.
- una leche de chocolate.

pero no. yo definitivamente no quería ese lonch tan aburrido, entonces regalaba o tiraba las partes saludables, me comía el pecado, me tomaba el agua del termo -que invariablemente estaba roto- y compraba papas y paletas heladas de vainilla en la tiendita. una vez, por andar abandonando mi lonchera en los arbustos, una niña se la robó. yo obvio pensé que la había perdido y fui al tambo de las cosas perdidas, pero nada que la encontré.

lloré un poco (me gustaba mucho, era amarilla con forma de camión), pero mi mamá me consoló y me compró una de kero kero keroppi y me resigné. cuál fue mi sorpresa cuando, después de unos días, descubrí mi amada lonchera en manos de una niña de quinto! y, tan grande era su vileza, que le había escrito su nombre con pulmón indeleble, encima del mío! así que me armé de un valor que hasta ese momento no sabía que podía tener y fui a la oficina de la directora a acusar a la bandida.

-"miss, ¿ves que perdí mi lonchera de camión la semana pasada?".
- "sí, isabel, ¿ya la encontraste?"
- "no, miss, pero es de que ahorita en el patio vi que me la robaron".
-"¿cómo? ¿no la perdiste la semana pasada?"
-"sí, miss, pero es de que una niña tiene una igual que antes no tenía".
- "bueno, tal vez la acaba de comprar".
- "¡no, miss! es la mía, pero la ladrona le escribió su nombre encima del mío con plumón".
- "¿estás segura, isabel? lo que estás diciendo es muy grave. si descubro que no es cierto te voy a castigar".
- "sí, sí, miss, yo ya vi y sí es mía y ella se la robó".
- "está bien, vamos a ver. péinate, isabel".

total que fuimos a checar la lonchera de la niña en cuestión (que obviamente era flaca y popular y tenía un peinado perfecto), que negó todo. dijo que claro que no, quesque ella no llevaba lonchera por que su mamá era tan buena que le daba dinero y permiso para comprar lo que quisiera en la tiendita. y me quedé ahí, regañada, muerta de envidia, ardida, despeinada y sin mi lonchera amarilla de camión.

11.1.09

all you need

el placer de estar triste

después de que varias personas me hablaron bien de ella, finalmente ayer vi lake tahoe. temporada de patos me gustó más, pero, definitivamente, me gustaría conocer fernando eimbcke y descubrir qué lo lleva a hacer películas tan pinche tristes :o(

3.1.09

ya mero

esta temporada de navidad / año nuevo, entre muchas otras cosas:

- comi todo tipo de galletas, pasteles, quesos, helados, pizzas, gringou-dulces, panes, pastas, alcoholes, chocolates y un largo, larguísimo etcetera.
- engorde el par de kilos acostumbrados y me propuse empezar a bajarlos el 4 de enero (lo bueno es que casi ni me gusta la rosca).
- jugué la ronda de golfito mas frío de la historia del golfito (fotos pronto).
- el guitar hero hizo que me doliera la mano izquierda.
- vi nevar.
- me di cuenta de que cada vez me da mas flojera firulear en tiendas.
- lo extrañé.
- la extrañé.
- encontré las tazas de té con motivos sushisticos que tanto había estado buscando.
- le pegué a una piñata con una peluca setentera.
- confirmé que la gente se pone -okok, nos ponemos- intensa y sentimental en esta epoca y que lo mejor es, relajadamente, ver a quien genuinamente quiere uno ver, regalarle cosas a quien realmente quiere uno regalarle cosas y no complicarse demasiado.
- me acorde de que nada en la tele me hace reir tanto como "curb your enthusiasm".
-recibi mas regalos de los que merecía (por ejemplo mi largamente esperado hornito eléctrico para hacer pan campesino en la mañana).

total que ya llegaron al super los kisses de san valentín, asi que, con algo de suerte, los duendesfabricajuguetes de santo clos estaran guardados en sus casitas durante un año. qué bueno.

comensales

gepda

gepda
adopta, no compres!