
14.7.09
oryctolagus cuniculus

9.7.09
a veces sueño despierta
Supongo que al confesarlo así, con esas palabras, corro el riesgo de ser encasillada en un tipo de persona que no creo ser (o que quizá he sido pero no soy más): idealista, vestida de rosa, segura que puedo cambiar situaciones con mi pura voluntad laberíntica.Este encasillamiento se desvanece si les cuento cuáles son las imágenes, las ideas que me vienen a la mente en dichos "sueños". Cuando mi madre estaba en el peor momento de su enfermedad, por ejemplo, soñaba con su muerte. La imaginaba, en el sentido literal de la palabra. Construía imágenes que representaran lo que ocurriría en ese momento. Dibujaba mentalmente su cara vacía, sin expresión, su cuerpo ajeno y desconocido. Me pensaba despertando sin ella, con el resto de una vida por delante que no me interesaba si sus ojos no estaban para verla y aprobarla. Intentaba adivinar qué sentiría, de qué manera se moverían mis brazos, cuántos centímetros, metros, kilómetros de distancia cabrían entre mi honda tristeza y los torpes cariños a los que tendría que enfrentarme durante esos días (muchos de los cuales duraron sólo los treinta segundos del pésame dado).
Cuando era niña/puberta pensaba insistentemente en un árbol grande, frondoso, cayendo. Es fácil asociarlo con la caída de ciertas certezas de la infancia, con el derrumbe de las ideas que le daban forma y sentido a mi estúpida inocencia: el descompuesto amor de mi padres, la ausencia sabor a ate de mi abuelo, un cuerpo que me traicionaba con sus cambios poco armónicos, absurdos. También pensaba en comida podrida, manzanas o pedazos de queso cubiertos de hongos, malolientes recuerdos del tiempo que transcurre sin remedio. No podía dormir porque tenía atornillada la idea de que un par de maleantes entrarían por la ventana y nos matarían a mis hermanos, a mi madre y a mí. Yo sabía dónde había una pistola, pero no podía hacer nada para evitar la masacre. Interpretaciones: la ausencia del padre, la maldita sensación de vulnerabilidad que siempre me ha acompañado, la culpa.
Últimamente me viene a la mente, al menos una vez al día, mi propia caída. Me veo cayendo en un cubo de escaleras, rodeada de paredes de piedra antiguas. Imagino el momento, mi cara lastimada, algún hilo de sangre bajando por el escalón. Una pierna, alguno de mis brazos rotos, mi labio inferior estallando en tonos imposibles de morado. En mi "sueño" me tardo un segundo en reaccionar tras la caída. Qué pendeja, pienso, sabía que esto me iba a pasar y no pude evitarlo. Por ahora no quiero empezar a pensar qué significa.
7.7.09
poemas arábigoandaluses: la berenjena
30.6.09
Meet Arturo
Durante los más de diez años que llevamos de conocernos hemos tenido momentos -meses- de mucha cercanía, otros de océanos de distancia. En realidad, esos detalles no importan: me gusta que regresemos a la larga plática y a la risa simple, que nuestra amistad esté tejida con un hilo que resiste las inclemencias del tiempo. Verlo es -será- siempre un privilegio y una bocanada de aire fresco. Never take life seriously, me dice, nobody gets out alive anyway.
29.6.09
“studio” style
26.6.09
democratización presupuestal!
24.6.09
otra vez soñé contigo

23.6.09
la ciudadanía triunfante
18.6.09
17.6.09
14.6.09
11.6.09
8.6.09
la isla de la breves ausencias
7.6.09
3.6.09
diario sin fechas de iz, xv
1.6.09
Meet Aleister
-A. Monterroso
Lo supe desde aquel primer sábado que pasamos encerrados trabajando en la edición de paraísos artificiales de Opción: Aleister, con su nombre de mago malvado y sabio, se había metido en mi vida. Él lo sabe y no me agobia decirlo: me gustó desde ese primer momento. Luego, las largas pláticas, el café, los libros y la salsa convirtieron aquello en una de las amistades más importantes que tengo.
Viene de la tierra de Agustín Lara y de la marimba, quizá por eso tiene el alma ligera y sonriente. Yo lo quiero porque compartimos el gusto por la página terminada, la buena conversación, los viajes y la risa fácil. Lo mismo escribe sobre la vida de su jazzista favorito que sobre alguna reforma política. Disfruta de Monterroso, Arreola y Borges, le gustan la cocina y la poesía, sabe que el amor es laberíntico y simple, puede comer siete tostadas en una sentada.
Sus ojos son anzuelos y son anclas: lo primero me acercó a él, lo segundo me mantiene ahí.
26.5.09
Meet Maipy
Cuando la conocí, era fan de Space Jam y se la pasaba intentando meter una pelotita naranja en un mini-aro de basket que estaba en una de las paredes de su cuarto. En aquellos tiempos yo era Peppy Hare y ella Falco Lombardi. Pasábamos las tardes jugando Star Fox, espiro o futbol. Además, estábamos juntas en el equipo de basket (donde obvio yo era la estrella) y en laboratorio de algo (no me acuerdo qué) con el profesor gerardo que nos hacía llevar ojos de res para abrirlos. Ahí inventamos un amigo, Pepón Jorobas Nobas, que me regaló las horas de carcajadas más largas que he tenido en mi vida. Hacíamos noches de cuentos de espanto y pizzas en una tienda de campaña en su jardín, veíamos películas, fuimos a la playa, me regaló una perrita hiperactiva.
Todo empezó así, y hoy lleva quince años conmigo, silenciosa y platicona, imprudente y atinada, de lejos, de cerca o de cerquitita. Tiene la mejor manera de bailar que mis ojos han visto. En su cuarto hay demasiada ropa que no usa y de la que no quiere deshacerse. Su colección de muñecos de peluche me entristece. Le intriga el chocoflan. Tiene chingos de películas que a veces me presta. Toca la guitarra y el piano. Nos contamos todo. Es una gran diseñadora. Recientemente vive sola, aunque sigue robando jabón para la ropa y topers con picadillo de casa de sus papás. Tiene una playera con un dibujo que se parece a ella.
El 16 de abril de hace dos años, la llamé con una daga atravesada en la garganta, con el estómago lleno de piedras. "Ya se fue", le dije, y ella me regaló sus lágrimas silenciosas. No se me olvida. Como ese, ha tenido otros detalles que me han marcado, y de los que probablemente ni siquiera se haya dado cuenta.
Los años la han convertido en mi espejo, en mi hermana. No me imagino la vida sin ella. Suena romántico, probablemente lo es.
22.5.09
Goodbye polaroid?
Hace algunos meses, me entró la idea de conseguir una Polaroid. Pregunté por varios lugares, pero los aparatos eran demasiado caros, los rollos imposibles de conseguir. Finalmente un amigo, que, por razones desconocidas para mí, hace algunos meses me dejó de hablar, me prestó su cámara y yo conseguí algunos rollos en una tienda perdida de Princeton, NJ.
Fue entonces cuando decidí fotografiar a algunos mis amigos más queridos. Digo algunos porque no pude cumplir mi objetivo: alrededor de diez fotos se velaron por fallas mecánicas de la cámara, otras simplemente las arruiné yo. En esta serie no están varias de las personas más cercanas a mí, por ejemplo Maite, Andrea, Elisa o Grande. Ni hablar, tendré que recorrer más calles del centro, preguntar a más personas, hacer algo para poder tener diez fotos más que me permitan terminar con esto. Mientras tanto, hoy empiezo a publicar en el Garage algunas de las fotos que ya tengo. Ojalá las disfruten.
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19.5.09
El problema del clima
melancolía.(Del lat. melancholĭa, y este del gr. μελαγχολία, bilis negra).
1. f. Tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada.
2. f. Med. Monomanía en que dominan las afecciones morales tristes.
3. f. ant. Bilis negra o atrabilis.
15.5.09
14.5.09
Sexto y último rincón favorito: la tinta como trampa
Se me antoja caer en una trampa.Se me antoja escribir que se me antoja
caer en una trampa.
Si no es una trampa, escribir es,
Francisco Hernández
Hay pocas certezas en la vida, y ésta es una de las mías: allí dónde estén mis libros, mis cuadernos, mis peces, ese será mi rincón favorito.
10.5.09
8.5.09
Rincón favorito 5: amor de marinero
(...) acaso te he perdido con saberte,y acaso estás aquí, de pronto inmóvil,
tierra que me acogió de noche náufrago
y que al alba descubro isla desierta y árida;
y me voy por tu orilla, pensativo, y no encuentro
el litoral ni el nombre que te deseaba en la tormenta. (...)
-Gilberto Owen
Yo te deseaba un nombre en la tormenta, lo hice desde aquel primer momento y hasta la tarde en que decidimos trazar nuestro amor como horizonte. "Te prefiero sin tiempo, alejándote al mismo ritmo en que yo me acerco", me dijiste, "mejor abrazarte de lejos y en silencio, aunque no te enteres". Y a mí no me gustan esos abrazos.
Compré este barquito de metal en un viaje que hice hace tiempo, muchos meses después de aquel día. Me recordó a ti, ¿alguna vez te lo dije?
Te lo digo ahora, esta vez desde mi orilla de arenas blancas y aguas templadas: este barquito me recuerdan a ti, a ti que amas con amor de marinero. Han pasado meses, años, pero tu ausencia sigue siendo mi naufragio favorito.
30.4.09
28.4.09
Rincones favoritos 4: las naranjas
Cuando recién me mudé a la casita del jardín, sentía que nunca me volvería a sentir en casa otra vez. Tenía la conciencia -dolorosa como pocas veces- de que me tocaba construir algo a lo que pudiera llamarle hogar, un espacio en el cual despertar por las mañanas con una sensación de familiaridad en la garganta, no con la traquea hecha bolas de quién despierta en un lugar que le es ajeno. Este frutero colgante me ayudó (y escribir la palabra frutero es raro, porque ella no lo tenía con fruta, si no con huevos y cebollas), siempre lleno de plátanos, manzanas, naranjas, peras y mangos. A veces hay uvas o higos.
Para ser sincera, mi fruta favorita es la naranja. Me cuesta trabajo aceptarlo, porque me parece que es aburrida y sin mucho chiste. Sería más interesante, -¿a poco no?- que mi fruta favorita fuera el plátano dominico, el lichi o el guaraná. Pero no, es la naranja. Su forma no es interesante como la de la carambola o el mango. No tiene la dulzura de un trozo de sandía, ni es tan versátil como el higo. No hay que comer una al día para mantener la salud (aunque yo sí lo hago, porque tiene mucha vitamina c, fibra y hasta una canción).
27.4.09
21.4.09
Rincón 3 (en donde arte y realidad se hacen uno)
Compré este poster en algún museo durante el viaje a Europa que hicimos Maite, Grande y yo al terminar la preparatoria. No sé si haya sido la mejor idea, porque tuve que cargarlo por meses en una mochila sucia y apretada. Pero no pude resistirme, el cuadro me encanta y era de tamaño perfecto.Cuando me mudé, decidí enmarcarlo en plástico y colgarlo en una de las paredes que está pegada a la ventana que da al jardín. A los pocos días una plantita se empezó a meter por el marco de madera de esa ventana, como atravesándolo. Así está hoy: la ramita llegó al cuadro y se instaló en él sin chistar. ¿Cómo no va a ser uno de mis rincones favoritos?
20.4.09
19.4.09
17.4.09
16.4.09
Rincón 2: flores en el agua o palabra no pronunciada
Hoy se cumplen dos años sin ella. Recuerdo con claridad esa mañana, también la mañana de hace un año. En un principio pensé que el dolor iría pesando menos con los años. No es así: lo único que pasa es que se acomoda -como se acomoda un animal herido en su guarida- en la boca del estómago y se queda tranquilo, callado, esperando a que algo sin importancia me haga sentir mal, para aparecer. No es que hoy sea un día peor que los demas, es simplemente que hoy sé que lo peor es lo que viene: los hijos que probablemente tendré sin que ella los conozca, las noches de despertar llorando que me quedan, el ritmo lento al que voy olvidando el olor de su ropa. Olvidar eso es olvidar qué puerta de mi casa tengo que abrir para encontrar mi cuarto, la cocina, el baño. Olvidar las notas de la canción que me define, como esa palabra que a veces tengo en la punta de la lengua y que no consigo pronunciar. 14.4.09
México cotorro: Yucatán
cuando tú quieras, preciosa,
yo te rasco tu pirix
¡Bomba!
Yucatán es un gran lugar. Mérida es bonito, hay playas cerca (flamingos incluídos), cenotes increíbles, comida excepcional y ruinas arqueológicas de a montón. Los yucatecos son amables y su acento me encanta. Debo decir que no encontré tantos elementos cotorros como me hubiera imaginado, pero de que hubo, hubo. Se los dejo.
8.4.09
Llévese el mejorado
Infinitos los veo, elementalesejecutores de un antiguo pacto,
multiplicar el mundo como el acto
generativo, insomnes y fatales.
JLB
6.4.09
Rincón 1: jaula vacía
comensales
palabras más, palabras menos
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