18.10.12

Trufas



i

Contigo conocí el aroma del aceite de trufa. Ese año se puso de moda (¿o será solamente que yo empecé a notarlo?) cocinar con él, especialmente lo usaban los restaurantes con aires de grandeza para aderezar las papas fritas y las hamburguesas. Lo probamos primero en el DF y luego en Nueva York, como si ese olor a bosque espeso nos siguiera los pasos marcando algo que tenía que ver con nosotros. Desde que nos separamos no he querido volver a probarlo. No hay que volver a los lugares en donde estuvo nuestra felicidad.
(Lo mismo pasó con otras cosas: rompí la taza que tenía dibujada una A gigantesca, regalé los discos, olvidé el camino a tu casa. Guardé las fotos porque ésas existen en un tiempo diferente a éste, ajeno a las persona que soy hoy. No tengo derecho a romper eso.)

Es chistosa (con eso quiero decir curiosamente trágica) la manera en que las personas se separan. Si conociéramos el punto donde va a romperse algo podríamos prepararnos, imaginar algún mecanismo de seguridad que nos permita reconocer el tejido enfermo, recortar los bordes. Conservar. Pero es imposible: más bien un día amanece y hay algo ríspido en la luz de la habitación, un cansancio de siglos que no nos deja levantarnos. Las despedidas ocurren sin que nos demos cuenta.

ii

Escribió Porchia que lo que dicen las palabras no dura, lo que dura son las palabras. Las palabras son siempre las mismas: cuerpo, canción, bienvenida, dolor, espejo. Lo que dicen, sin embargo, cambian de una leída a otra. Ésa es su máxima virtud y su máximo defecto.
Durante los dos años que estuvimos juntos leímos muchísimo, compartimos vino, poesía (propia y ajena, con y sin plagio), la cama. Pensamos un futuro con familia, perros y viajes, sanamos heridas del pasado. Abrimos nuevas. Nos escribimos kilómetros de cartas, tarjetas, emails, recaditos enservilletados; desde India, Brasil, África, California. Pero ayer subiste a Internet un poemario con un poema que me escribiste en el que mi nombre está borrado. No es que no haya estado: es que lo borraste. ¿Qué diferencia hay entre pedirme que te regrese los regalos que me diste y quitarle mi nombre a mi poema?

Lo que dicen las palabras no dura, duran las palabras.

5.9.12

El árbol y el pájaro


::: Foto de Laurent Chehere :::


Querido lector:

A pesar de pasar días y noches escondido, esperando su atención (y temiendo que ésta no sea diferente al triste interés que el éxito encuentra en el fracaso), mi fe en usted es inquebrantable, porque sólo en usted encuentran verdadera vida mis poemas. No hay límite para lo que usted hace posible. Es por eso que he querido, durante mucho tiempo, darle algo. Acepte los poemas que incluyo como un intento de revelar al ser que durante tan largo tiempo ha permanecido escondido.

El poeta

Querido poeta:

Gracias por el poema. Me gustó la parte del pájaro y la parte del árbol y me gustó cuando hablaba del suelo duro y frío y de las estrellas duras y frías – como la mirada de la mujer que era dura y fría y los brazos de hombre que también eran así.

Para nosotros que vivimos en la granja es difícil toparnos con el conocimiento, especialmente con el conocimiento de cómo son las cosas realmente, así que leer sus poemas nos da esperanza.

¿Qué es la ternura si no puede enseñarnos algo, aunque sea pequeño?

Después de todo el mundo es duro y frío, y casi todos tenemos problemas. Al granjero vecino, por ejemplo, le ha dado por ponerse un disfraz, y mi esposa lleva meses enojada conmigo. Pero eso no tiene nada que ver. Lo que importa, y usted lo pone tan bien, es que el pájaro está en el árbol. Pase lo que pase tenemos que hacer un esfuerzo, que es lo que usted seguramente quiso decir al escribir que el pez salta dichoso hacia el amanecer. ¿A quién le importa si es un salmón o una trucha? Lo importante es que el pez salta. Es esa clase de observación lo que hace la diferencia.

Apenas ayer el vecino me contó una historia terrible (no se preocupe sobre qué era) para entretenerme. Ocurrencias comunes como ésa pueden relajarnos hasta alcanzar estados de bienestar, pero no ayudan a formar nuestro carácter. Me quedé sintiéndome vacío, así que fui a la cocina y releí su poema. Mi respiración se agitó cuando me di cuenta de que el pez que menciona seguramente iba corriente arriba para poner sus huevos y que el pájaro voló hacia el árbol para evitar caer en la tierra dura y fría. Vivimos con tanta necesidad de pequeñas alegrías como ésas, y yo le agradezco por proveerlas.
Espero tener noticias suyas pronto,

El lector

- Mark Strand | traducción mía. 

24.7.12

Montauk

Fuimos a Montauk la semana pasada. 
El lugar me gusta porque tiene un faro muy viejo y el agua está tan fría que casi no hay gente en la playa.


En el mapa Montauk se ve así. Es la punta Este de Long Island, el extremo derecho de Nueva York. Después de Montauk no hay nada.


 En la playa de Montauk hay muchas cosas a las que me gusta tomarles foto. Eso estuve haciendo durante una hora. La primera foto que tomé fue de esta florecita amarilla que está creciendo en la arena.


 Después encontré una taza de café desechable. Después de tomar la foto tiré la taza a la basura.


 Luego encontré un guante muy azul junto a las plantas. Ése no lo tiré a la basura.


 Estuve viendo a una gaviota durante un rato. Le tomé varias fotos, pero ninguna fue interesante. Ésta es la caca fresca de la gaviota.


 También vimos un conejo


 y unos pajaritos peleándose por una galleta.


No sé cuándo pueda volver a Montauk, pero esta vez compré una postal del faro para tenerla siempre conmigo.


18.7.12

Consejo básico #1

'We should not always say everything: that would be stupid; but what we do say must be what we think: to do otherwise is wicked.' 
– Montaigne

9.7.12

La sensación de algo que se aleja



No existe una palabra para cuando sales caminando del supermercado
con una botella de un galón de leche en una bolsa de plástico
que debió ser embolsada en doble capa

de tal manera que incluso antes de que pongas un pie afuera
ya sientes el peso de la botella jalando
la bolsa hacia abajo, estirando las delgadas

asas de plástico más y más
y sabes que es sólo cuestión de tiempo
para que el fondo se desgarre repentinamente.

No hay una palabra perfecta
para la vaga sensación de algo
que se aleja

al exceder su capacidad elástica.
Y es una lástima porque sería ésa la palabra
que me gustaría usar para describir estar parado en la calle

conversando con un viejo amigo
mientras crece en mí la conciencia de que
ha dejado de ser un amigo para ser solamente un conocido,

una persona con la cual nunca había compartido un esfuerzo –
hasta el momento en que, mientras nos despedimos
creo que compartimos una sensación de alivio,

el reconocimiento de que hemos alcanzado
el final de una pretensión.
Aunque para ser sincero

en lo que realmente estoy pensando
es en mi gratitud por el lenguaje
cómo llega hasta cierto punto: no más allá,

cómo hay algunos huecos que no cubre,
cómo se mueve, si no al interior, entonces
alrededor de la circunferencia de casi cualquier cosa –

cómo, a lo largo de los años, me ha devuelto
todas las horas y todos los días, todo el
laborioso amor y la fe, todos los

malentendidos y secretos
que de buena gana he vertido en él.

- Tony Hoagland, There is no Word. Traducción mía.

4.7.12

No me aguanté

Me había resistido durante meses a escribir algo sobre las elecciones. Primero porque no estaba completamente segura de qué pensaba: no quería votar por lo que Peña Nieto simboliza pero tampoco estaba dispuesta a apoyar a un partido de derecha o a una izquierda tan chafa y desorganizada como la que representa, en mi opinión, Andrés Manuel. En fin, no quería votar por ninguno de los tres y la opción de anular me parecía irresponsable (y bueno, al candidato cuadro ni quien lo pele).

Luego vinieron los debates y las campañas y al final me decidí por Andrés Manuel, que no me parece un gran candidato ni me inspira demasiada confianza pero representaba la opción menos mala y la única viable para evitar que ganara Peña Nieto. Lamentablemente, Andrés Manuel perdió. La ventaja de Peña Nieto fue contundente. Sí: hubo cochinadas de parte del PRI, pero también hay gente pensante que, por convicción, le dio su voto a Peña Nieto. Negar esto es olvidar que hay un país fuera de la Ciudad de México.

Para aclarar las irregularidades, está muy bien que Andrés Manuel utilice las vias legales. Hacerlo no sólo es su derecho, es su obligación porque nos permite establecer sanciones serias para los partidos que hayan violado la ley. Eso fortalece nuestra democracia y nos beneficia A TODOS.

Lo que me ha alarmado y entristecido los últimos días es el tono que ha adquirido la discusión, particularmente (pero no sólo) en tuiter y otras redes sociales. La política no es, en mi opinión, un asunto de héroes y villanos. No dudo que haya habido casillas con irregularidades, pero eso no debe hacernos perder de vista la importancia del trabajo que hace el IFE y el logro que representa su existencia.

Otra cosa: durante estos meses he visto un montón de amistades lastimadas por asuntos políticos. Peor, he visto cómo personas han dejado de lado todo lo demás (cariño, confianza, experiencias compartidas) a cambio de nada. DE NADA. Para mí es triste pensar que gente inteligente y valiosa – que además está, en lo básico, del mismo lado – se insulte y pelee por notitas de 140 caracteres sin siquiera detenerse a pensar qué es lo que la otra persona realmente quiere decir, sin una conversación real de por medio.

Ojalá que el despertar social que se vivió entre los jóvenes durante el final de las campañas sirva para algo más que rantear en tuiter y llamarle pendejo a cualquier persona que opine diferente a nosotros. En una democacia la pluralidad de opiniones no sólo enriquece el debate, también hace posible la construcción de consensos indispensables para crear gobiernos exitosos. El movimiento que se ha generado, afortunadamente, supera a AMLO y para ser parte de él no es necesario pensar que el tipo es un ángel caído del cielo y que Peña Nieto es el diablo encarnado: ambos son producto del sistema político que queremos cambiar.  Para ser una generación REALMENTE diferente necesitamos organizarnos para vigilar de cerca al gobierno de Peña Nieto y para ayudar a seguir construyendo  una izquierda autocrítica, responsable e incluyente; una izquierda de la cuál pueda surgir un candidato en el que más gente confíe. Un candidato para el 2018.

14.6.12

Punto ciego


No sé que tipo de persona soy. Me lo pregunto con frecuencia, en un ejercicio de franca arrogancia e inutilidad. Pienso en eso especialmente cuando alguien con quien estoy conversando me dice, con cierta seguridad, cómo es. Cuando la gente se describe. Para un perfil de alguna red social, por ejemplo. O en las entrevistas de trabajo.

Creo que soy esceptica. Claro, no estoy segura. Eso sí: cada vez estoy segura de menos cosas. Creo que soy pesimista. ¿Será que se puede ser escéptica sin ser pesimista? Tal vez. Tal vez el escepticismo es optimista en la medida en que se aleja de fatalismo. 

---

Hace poco leí que los seres humanos tenemos un punto ciego en nuestro espectro visual en el lugar en donde el nervio óptico se une con la retina. Pese a eso, nuestro cerebro logra registrar un mundo completo, continuo. El cerebro completa lo que nuestros ojos no ven. 

No puedo dejar de pensar en eso desde hace días. 

3.6.12

Julita



Juliaroberts llegó a la casa en 1998. En ese entonces teníamos otra perra, La Negra, y Julita era un bolita de pelos blancos que le jalaba las orejas y la hacía refunfuñar. Yo, una adolescente insufrible como cualquiera, la abrazaba todo el tiempo.
 
Aunque los años la hicieron un poco arisca (¿quién se salva de eso?), Julia era una presencia serena y cariñosa. Cuando mi mamá murió fue la única que supo consolarme: subió a mi cuarto, se acostó en la cama conmigo y puso su cabeza en mi hombro. Estuvimos calladas durante horas.
 
A Julia le gustaban los paseos, los sillones, las galletas y las caricias detrás de las orejas. Era gigante, como un oso, pero siempre encontraba el modo de acomodarse para que alguien le rascara la pancita. Hoy por la tarde, después de catorce años, el veterinario le detectó un tumor inoperable en el hígado que causó una infección con complicaciones dolorosas para ella. Decidimos ayudarla a morir.
 
Primero Nicole y ahora Julia, con menos de un año de diferencia. Algo de mí se terminó definitivamente con su partida. 
 
El hueco que dejan los perros cuando mueren.
 
Que alguien me explique cómo se cura eso.

17.4.12

a:

yo necesitaba cercanía. complicidad. la pedí antes y durante, la pedí cuando nos separamos. no la tuve entonces y ahora sé que no la tendré nunca. todas las certezas llegan demasiado tarde.

4.4.12

Autobiografía de Rojo


VI. Ideas

A la larga Gerión aprendió a escribir.

María, la amiga de su madre, le regaló un hermoso cuaderno japonés con portada fluorescente.

En la portada Gerión escribió Autobiografía. Adentro anotó los hechos.



Totalidad de hechos que se conocen acerca de Gerión.

Gerión era un monstruo todo en él era rojo. Gerión vivía

en una isla del Atlántico llamada el Lugar Rojo. La madre de Gerión

era un río que desemboca en el mar el Río de la Dicha Roja el padre de Gerión

era oro. Algunos dicen que Gerión tenía seis manos seis pies algunos dicen que alas.

Gerión era rojo también lo era su extraño ganado rojo. Heracles llegó un

día mató a Gerión se llevó el ganado.


Después de los Hechos puso Preguntas y Respuestas.


PREGUNTAS ¿Por qué mató Heracles a Gerión?

1. Por violento

2. Lo tuvo que hacer era uno de Sus Trabajos (10°)

3. Se le metió la idea de que Gerión era la Muerte de otro modo podría vivir para siempre.


FINALMENTE

Gerión tenía un perrito rojo Heracles también lo mató.

De dónde saca sus ideas, dijo la maestra. Era día de Padres y Maestros en la escuela.

Estaban sentados codo a codo en los escritorios diminutos.

Gerión vio cómo su madre se quitaba una brizna de tabaco de la lengua antes de decir:

¿Alguna vez escribe algo que tenga un final feliz?

Gerión se quedó pensativo.

Luego se estiró y con cuidado retiró la hoja escrita

de la mano de la maestra.

Se encaminó a la parte posterior del aula, se sentó frente a su escritorio de siempre y sacó un lápiz.


Nuevo Final.

Por todo el mundo, las hermosas brisas rojas continuaron soplando en armonía. ~


[Del libro 'Autobiography of Red', de Anne Carson. Traducción de Tedi López Mills.]

30.3.12

Seis tridecasílabos para Julián Meza

Ya habrás visitado París, las islas griegas,
las siete colinas de Constantino el Grande.
¿No era tu sueño pasar la vida viajando?
Los cementerios etruscos eran más amplios 

más hermosos que sus aldeas para los vivos.
No es necesario explicar esa metáfora.

11.3.12

La idea

También nosotros queríamos poseer
algo más allá del mundo conocido, más allá de nosotros,
más allá de nuestro poder de imaginar; algo, sin embargo,
en lo cuál pudiéramos vernos, y este deseo
estaba siempre como pasando en una luz difusa, y en tal frío
que el hielo de los lagos del valle crujió y bajó rodando
y un manto de la nieve lo cubría todo,
y las escenas del pasado, cuando volvían a la superficie,
no se veían como antes, sino blancas y fantasmales,
entre curvas falsas y borraduras ocultas,
y jamás sentimos que estuviéramos cerca
hasta que el viento de la noche dijo:
"¿Por qué hacen esto, y justamente ahora?
Regresen al sitio al que pertenecen." Y en ese instante
apareció, con ventanas luminosas, pequeña,
a la distancia, en los confines de hielo, una cabaña:
nos quedamos parados contemplándola, asombrados
de que estuviera ahí. Y habríamos avanzado
para abrir la puerta y entrar en la luz a calentarnos,
pero que era nuestra porque no era nuestra,
y debía permanecer vacía. Ésa era la idea.

- Mark Strand. Traducción mía.

and so it goes

6.3.12

Figs




The proper way to eat a fig, in society,
Is to split it in four, holding it by the stump,
And open it, so that it is a glittering, rosy, moist, honied, heavy-petalled four-petalled flower.

Then you throw away the skin

Which is just like a four-sepalled calyx,
After you have taken off the blossom, with your lips.

But the vulgar way

Is just to put your mouth to the crack, and take out the flesh in one bite.

Every fruit has its secret.


The fig is a very secretive fruit.

As you see it standing growing, you feel at once it is symbolic :
And it seems male.
But when you come to know it better, you agree with the Romans, it is female.

The Italians vulgarly say, it stands for the female part ; the fig-fruit :

The fissure, the yoni,
The wonderful moist conductivity towards the centre.

Involved,

Inturned,
The flowering all inward and womb-fibrilled ;
And but one orifice.

The fig, the horse-shoe, the squash-blossom.

Symbols.

There was a flower that flowered inward, womb-ward ;

Now there is a fruit like a ripe womb.

It was always a secret.

That’s how it should be, the female should always be secret.

There never was any standing aloft and unfolded on a bough

Like other flowers, in a revelation of petals ;
Silver-pink peach, venetian green glass of medlars and sorb-apples,
Shallow wine-cups on short, bulging stems
Openly pledging heaven :
Here’s to the thorn in flower ! Here is to Utterance !
The brave, adventurous rosaceæ.

Folded upon itself, and secret unutterable,

And milky-sapped, sap that curdles milk and makes ricotta,
Sap that smells strange on your fingers, that even goats won’t taste it ;
Folded upon itself, enclosed like any Mohammedan woman,
Its nakedness all within-walls, its flowering forever unseen,
One small way of access only, and this close-curtained from the light ;
Fig, fruit of the female mystery, covert and inward,
Mediterranean fruit, with your covert nakedness,
Where everything happens invisible, flowering and fertilization, and fruiting
In the inwardness of your you, that eye will never see
Till it’s finished, and you’re over-ripe, and you burst to give up your ghost.

Till the drop of ripeness exudes,

And the year is over.

And then the fig has kept her secret long enough.

So it explodes, and you see through the fissure the scarlet.
And the fig is finished, the year is over.

That’s how the fig dies, showing her crimson through the purple slit

Like a wound, the exposure of her secret, on the open day.
Like a prostitute, the bursten fig, making a show of her secret.

That’s how women die too.


The year is fallen over-ripe,

The year of our women.
The year of our women is fallen over-ripe.
The secret is laid bare.
And rottenness soon sets in.
The year of our women is fallen over-ripe.

When Eve once knew in her mind that she was naked

She quickly sewed fig-leaves, and sewed the same for the man.
She’d been naked all her days before,
But till then, till that apple of knowledge, she hadn’t had the fact on her mind.

She got the fact on her mind, and quickly sewed fig-leaves.

And women have been sewing ever since.
But now they stitch to adorn the bursten fig, not to cover it.
They have their nakedness more than ever on their mind,
And they won’t let us forget it.

Now, the secret

Becomes an affirmation through moist, scarlet lips
That laugh at the Lord’s indignation.

What then, good Lord ! cry the women.

We have kept our secret long enough.
We are a ripe fig.
Let us burst into affirmation.

They forget, ripe figs won’t keep.

Ripe figs won’t keep.

Honey-white figs of the north, black figs with scarlet inside, of the south.

Ripe figs won’t keep, won’t keep in any clime.
What then, when women the world over have all bursten into affirmation ?
And bursten figs won’t keep ?


- DH Lawrence

29.2.12

retrato de adolescente con madre psicoanalista

la primera vez que mi mamá me habló de freud yo tenía catorce años. todo empezó porque mis papás pelearon sobre algo que tenía que ver con dinero. unos días más tarde, yo tiré una tarjeta de débito que me había dado mi papá a la basura. lo hice sin querer. vamos, ni siquiera recordaba haberlo hecho. cuando me di cuenta de que la tarjeta no estaba me asusté muchísimo. luego mi mamá la encontró en el basurero e intenté explicárselo: 'perdóname, no la tiré a propósito, por favor no le digas a mi papá'. ella me dijo que no había tal cosa: todo lo hacemos o decimos por alguna razón y el secreto está en hurgar con la suficiente profundidad como para encontrarla. después cortó la tarjeta y le llamó a mi papá para decirle que era mejor idea que me siguieran dando el dinero de la semana en efectivo.

---

el viernes por la noche tiré mi cajita de lexapro a la basura. sin querer. lo bueno es que llevo la voz de mi mamá por dentro.

24.2.12

quince buenos momentos

1. echar mi camiseta sudada a la ropa sucia después de hacer ejercicio.
2. poder gastarme las moneditas de a penny que traigo en la cartera.
3. usar el último chorrito de shampoo. estrenar uno nuevo.
4. la mordida en que me doy cuenta que una manzana es especialmente rica y crujiente.
5. recibir una carta o postal en el correo.
6. exprimir un grano de puntita negra.
7. descubrir un billete en mi cartera que no había visto.
8. terminar un libro, esocoger el nuevo.
9. el tronido de mi pierna izquierda cuando me estiro de cierta manera.
10. cuando un barniz de uñas pinta bien a la primera pasada.
11. despertar en la madrugada y dame cuenta de que puedo dormir dos horas más.
12. el primer trago de té negro en la mañana.
13. cuando me vuelve a quedar ropa que me apretaba.
14. ponerme algo que recién haya salido de la secadora.
15. la bienvenida que dan los perros.

20.2.12

segundo cuaderno

te lo confieso a ti,

porque no te conozco ni me conoces.

a ti, que ignoras mi procedencia,

el mapa de mis rasgos faciales y el paso ligero

de mis raíces sin rumbo.

{francisco hernández, diario sin fechas de charles b. waite}


yo no estaba buscando salvarme. buscaba –eso sí– encontrar consuelo en los cuadernos en blanco. el consuelo de una historia que está por escribirse, como si hubiera en ella una isabel siempre a punto de comenzar.

*

llevo varios días llorando. amanezco adolorida y con los ojos hinchados, limpios. el llanto es un río que empieza quedito en los dedos de los pies, un río delgado y quieto que se va revolviendo al subir por mis piernas, toma fuerza en mi estómago. un río agitado en mi pecho.

movimiento.

eso: el llanto es el caudal de un río imposible de detener.

*

el arte está en dar lo que no tienes. en el regalo de las manos vacías.[1]

*

dentro del agua soy un paisaje de remolinos que empiezan una madrugada de abril de 1984 y terminan veintitrés años después frente a una cama de hospital. luego vuelven a empezar y a terminar y a empezar y a terminar hasta que todo se revuelve y ruge y se levanta en una ola furiosa que destruye el puerto.

*

bolaño dijo en alguna entrevista que había sido feliz casi todos los días de su vida, al menos durante un momento, incluso en las circunstancias más adversas. si pudiera escoger una virtud sería algo parecido a eso.

*

hoy podría decir que me duele el corazón de tristeza, pero sería falso y prefiero no involucrar al corazón en falsedades.[2]

*

me despertó tu mensaje en el celular:

no puedo creer la suerte, el increíble y brillante lance de dados de dios o del destino o del azar que resultó en que hoy por la noche vaya a dormir contigo.

*

hace unos días estábamos juntos, casi felices. en cambio mira cómo me desangro ahora en este cuarto de hotel. yo te amaba porque conocía el ángulo exacto de tu nariz, la suave curvatura de tu espalda, porque tu olor me resultaba familiar y tu voz me arrullaba hasta quedarme dormida. ahora estoy sola, mucho más sola que antes por haberte conocido.

*

anoche mi sueño fue una película. en ella habías muerto hacía unos pocos días y caminábamos en un parque de diversiones. íbamos tomados de la mano, comiendo algo, hablando sobre tu viaje a brasil. de repente un dolor, una certeza: alonso está muerto. en cascada me vinieron todos los recuerdos: tú en un coche negro que se accidentaba en la carretera, la llamada del hospital en la madrugada, tu cuerpo herido, flor y yo llorando juntas en el funeral. me quedaba mirándote y te decía por qué no me dijiste nada? y tú, apenado pensé que sabías. me daba cuenta entonces que todo –todo!– me lo había imaginado. cuando volteaba a buscarte habías desaparecido.

*

otro sueño:

estamos en puerto vallarta. mi mamá trajo sus cuarzos desde el df para poderlos mojar en el mar. los pone en una bolsita de tela verde y en ella los mete al agua. después paseamos por la playa, vemos el amanecer desde la palapa, nos metemos a nadar. antes de subir al departamento deja la bolsa verde a un lado y empieza a cavar un agujero en la arena. después toma la bolsa entre sus manos, se entierra en él y me pide que arroje arena sobre su cuerpo hasta que deje de respirar.

*

la muerte de mi madre me convirtió en hachiko, el perro fiel. llevo cinco años esperándola en la estación.

*

este cuaderno se calla demasiado.

___________________________________

[1] anna kamienska.

[2] ricardo castillo

26.1.12

amor, un índice

[foto de cuahutémoc suárez. más aquí.]

a

alegorías,
de amor, las pinturas de fragonard con sus colores pastel, el anhelo de saber cómo las cosas van convirtiéndose en algo que no siempre han sido.
de muerte, cráneos (como en las representaciones de la magdalena penitente). qué obtenemos con el conocimiento de que vamos a morir? qué tienen que ver la salvación y el sentimiento de seguridad?

c

compromiso, me levantaré temprano contigo siempre y cuando haya café.


conversación,
sobre poemas, a ti te gusta el sonido del arroz sobre el sartén. a mí me gusta el pajarito cuya sombra se puede ver entre las olas.


coquette, me llamaste alguna vez. coy, me llamaste. no soy ninguna de las dos, solamente soy candor y ansiedad. pero sea lo que sea, lo soy todo para ti.

d

departamentos,
brooklyn, la escalera de caracol que me recuerda a yeats: ‘todos los hombres se elevan a la grandeza con…’ una bicicleta amarrada en la reja.
dakota del sur, le dejamos a tu hijo la única habitación, nos despertamos temprano a preparar baguette con mantequilla y a ver la nieve.
laramie, un sótano, una cocina sin estufa, una berenjena asada, la calefacción, coger con los calcetines puestos.
salt lake city, un fantasma, la vista al valle, mi hermana, tu pobre amigo roto. los calamares que asamos en el patio, el tripié, la alfombra, halloween.
roma, 5B, pisos de piedra, cocina blanca, blanca como la locura que me atrapó ahí. una cama grande que en realidad eran dos pequeñas unidas por una cuerda, siempre sugiriendo una metáfora.

e

emilia, mi hermana pequeña. es lista. cuando le preguntaron qué se llevaría a una isla desierta si tuviera que elegir una sola cosa contestó ‘un yate’. como yo, le teme a sus propios errores.


ex-, un prefijo que significa ‘que fue y ha dejado de serlo’. connota renuncia si se antepone a algunos sustantivos como amante o católico. no es común usarlo con otros sustantivos como computadora o bicicleta.

h

hacienda guachipelín, una granja en costa rica cerca de rincón de la vieja, en la frontera con nicaragua. tú escalaste un volcán mientras yo montaba a caballo con un vaquero llamado quique. cascada. coatí. en un lago que me pusieron mascarillas de lodo para las quemaduras del sol. tú también regresaste del paseo lleno de lodo y muy quemado. vodka tonic junto a la alberca, te pasaste varias veces el vaso helado sobre la frente. una mujer que llevaba un perezoso sobre la espalda te dijo ‘quieres tocar al perezoso?’, pero dijiste no porque pensaste que después te iban a cobrar. ambos vimos muchos animales ese día pero ninguno al elusivo quetzal.

i

ira, la tuya con tu padre, tal vez conmigo. la mía contigo por desquitarte con mi familia. hay otras maneras de contar la historia de dos iras, pero en ésta yo no soy la villana.

r

roma, pasamos tanto tiempo comprando vegetales! tú me diste la mano mientras caminábamos por el mercado en donde un vendedor árabe nos dijo que podíamos darnos cuenta de que su pescado era el más fresco porque sus ojos eran los que más se parecían al vidrio. a los conejos les dejaban las orejas para que pudiéramos comprobar que no eran gatos callejeros. nos detuvimos a comer en el lugar de los gyros, nuestras bolsas repletas de cebollas y hierbas. cuando regresamos a la casa dejamos todo en la cocina y nos acostamos juntos, la habitación bañada por el sol de mediodía. me dolieron los ojos por el exceso de luz.


mi versión de love, an index, de rebecca lindenberg. fragmentos.

comensales

gepda

gepda
adopta, no compres!