30.3.12
Seis tridecasílabos para Julián Meza
las siete colinas de Constantino el Grande.
¿No era tu sueño pasar la vida viajando?
Los cementerios etruscos eran más amplios
más hermosos que sus aldeas para los vivos.
No es necesario explicar esa metáfora.
26.3.12
11.3.12
La idea
También nosotros queríamos poseer6.3.12
Figs

The proper way to eat a fig, in society,
Is to split it in four, holding it by the stump,
And open it, so that it is a glittering, rosy, moist, honied, heavy-petalled four-petalled flower.
Then you throw away the skin
Which is just like a four-sepalled calyx,
After you have taken off the blossom, with your lips.
But the vulgar way
Is just to put your mouth to the crack, and take out the flesh in one bite.
Every fruit has its secret.
The fig is a very secretive fruit.
As you see it standing growing, you feel at once it is symbolic :
And it seems male.
But when you come to know it better, you agree with the Romans, it is female.
The Italians vulgarly say, it stands for the female part ; the fig-fruit :
The fissure, the yoni,
The wonderful moist conductivity towards the centre.
Involved,
Inturned,
The flowering all inward and womb-fibrilled ;
And but one orifice.
The fig, the horse-shoe, the squash-blossom.
Symbols.
There was a flower that flowered inward, womb-ward ;
Now there is a fruit like a ripe womb.
It was always a secret.
That’s how it should be, the female should always be secret.
There never was any standing aloft and unfolded on a bough
Like other flowers, in a revelation of petals ;
Silver-pink peach, venetian green glass of medlars and sorb-apples,
Shallow wine-cups on short, bulging stems
Openly pledging heaven :
Here’s to the thorn in flower ! Here is to Utterance !
The brave, adventurous rosaceæ.
Folded upon itself, and secret unutterable,
And milky-sapped, sap that curdles milk and makes ricotta,
Sap that smells strange on your fingers, that even goats won’t taste it ;
Folded upon itself, enclosed like any Mohammedan woman,
Its nakedness all within-walls, its flowering forever unseen,
One small way of access only, and this close-curtained from the light ;
Fig, fruit of the female mystery, covert and inward,
Mediterranean fruit, with your covert nakedness,
Where everything happens invisible, flowering and fertilization, and fruiting
In the inwardness of your you, that eye will never see
Till it’s finished, and you’re over-ripe, and you burst to give up your ghost.
Till the drop of ripeness exudes,
And the year is over.
And then the fig has kept her secret long enough.
So it explodes, and you see through the fissure the scarlet.
And the fig is finished, the year is over.
That’s how the fig dies, showing her crimson through the purple slit
Like a wound, the exposure of her secret, on the open day.
Like a prostitute, the bursten fig, making a show of her secret.
That’s how women die too.
The year is fallen over-ripe,
The year of our women.
The year of our women is fallen over-ripe.
The secret is laid bare.
And rottenness soon sets in.
The year of our women is fallen over-ripe.
When Eve once knew in her mind that she was naked
She quickly sewed fig-leaves, and sewed the same for the man.
She’d been naked all her days before,
But till then, till that apple of knowledge, she hadn’t had the fact on her mind.
She got the fact on her mind, and quickly sewed fig-leaves.
And women have been sewing ever since.
But now they stitch to adorn the bursten fig, not to cover it.
They have their nakedness more than ever on their mind,
And they won’t let us forget it.
Now, the secret
Becomes an affirmation through moist, scarlet lips
That laugh at the Lord’s indignation.
What then, good Lord ! cry the women.
We have kept our secret long enough.
We are a ripe fig.
Let us burst into affirmation.
They forget, ripe figs won’t keep.
Ripe figs won’t keep.
Honey-white figs of the north, black figs with scarlet inside, of the south.
Ripe figs won’t keep, won’t keep in any clime.
What then, when women the world over have all bursten into affirmation ?
And bursten figs won’t keep ?
- DH Lawrence
29.2.12
retrato de adolescente con madre psicoanalista

26.2.12
24.2.12
quince buenos momentos
1. echar mi camiseta sudada a la ropa sucia después de hacer ejercicio.2. poder gastarme las moneditas de a penny que traigo en la cartera.
3. usar el último chorrito de shampoo. estrenar uno nuevo.
4. la mordida en que me doy cuenta que una manzana es especialmente rica y crujiente.
5. recibir una carta o postal en el correo.
6. exprimir un grano de puntita negra.
7. descubrir un billete en mi cartera que no había visto.
8. terminar un libro, esocoger el nuevo.
9. el tronido de mi pierna izquierda cuando me estiro de cierta manera.
10. cuando un barniz de uñas pinta bien a la primera pasada.
20.2.12
segundo cuaderno

te lo confieso a ti,
porque no te conozco ni me conoces.
a ti, que ignoras mi procedencia,
el mapa de mis rasgos faciales y el paso ligero
de mis raíces sin rumbo.
{francisco hernández, diario sin fechas de charles b. waite}
yo no estaba buscando salvarme. buscaba –eso sí– encontrar consuelo en los cuadernos en blanco. el consuelo de una historia que está por escribirse, como si hubiera en ella una isabel siempre a punto de comenzar.
*
llevo varios días llorando. amanezco adolorida y con los ojos hinchados, limpios. el llanto es un río que empieza quedito en los dedos de los pies, un río delgado y quieto que se va revolviendo al subir por mis piernas, toma fuerza en mi estómago. un río agitado en mi pecho.
movimiento.
eso: el llanto es el caudal de un río imposible de detener.
*
el arte está en dar lo que no tienes. en el regalo de las manos vacías.[1]
*
dentro del agua soy un paisaje de remolinos que empiezan una madrugada de abril de 1984 y terminan veintitrés años después frente a una cama de hospital. luego vuelven a empezar y a terminar y a empezar y a terminar hasta que todo se revuelve y ruge y se levanta en una ola furiosa que destruye el puerto.
*
bolaño dijo en alguna entrevista que había sido feliz casi todos los días de su vida, al menos durante un momento, incluso en las circunstancias más adversas. si pudiera escoger una virtud sería algo parecido a eso.
*
hoy podría decir que me duele el corazón de tristeza, pero sería falso y prefiero no involucrar al corazón en falsedades.[2]
*
me despertó tu mensaje en el celular:
no puedo creer la suerte, el increíble y brillante lance de dados de dios o del destino o del azar que resultó en que hoy por la noche vaya a dormir contigo.
*
hace unos días estábamos juntos, casi felices. en cambio mira cómo me desangro ahora en este cuarto de hotel. yo te amaba porque conocía el ángulo exacto de tu nariz, la suave curvatura de tu espalda, porque tu olor me resultaba familiar y tu voz me arrullaba hasta quedarme dormida. ahora estoy sola, mucho más sola que antes por haberte conocido.
*
anoche mi sueño fue una película. en ella habías muerto hacía unos pocos días y caminábamos en un parque de diversiones. íbamos tomados de la mano, comiendo algo, hablando sobre tu viaje a brasil. de repente un dolor, una certeza: alonso está muerto. en cascada me vinieron todos los recuerdos: tú en un coche negro que se accidentaba en la carretera, la llamada del hospital en la madrugada, tu cuerpo herido, flor y yo llorando juntas en el funeral. me quedaba mirándote y te decía por qué no me dijiste nada? y tú, apenado pensé que sabías. me daba cuenta entonces que todo –todo!– me lo había imaginado. cuando volteaba a buscarte habías desaparecido.
*
otro sueño:
estamos en puerto vallarta. mi mamá trajo sus cuarzos desde el df para poderlos mojar en el mar. los pone en una bolsita de tela verde y en ella los mete al agua. después paseamos por la playa, vemos el amanecer desde la palapa, nos metemos a nadar. antes de subir al departamento deja la bolsa verde a un lado y empieza a cavar un agujero en la arena. después toma la bolsa entre sus manos, se entierra en él y me pide que arroje arena sobre su cuerpo hasta que deje de respirar.
*
la muerte de mi madre me convirtió en hachiko, el perro fiel. llevo cinco años esperándola en la estación.
*
este cuaderno se calla demasiado.
___________________________________
[1] anna kamienska.
[2] ricardo castillo
26.1.12
amor, un índice

a
alegorías,
de amor, las pinturas de fragonard con sus colores pastel, el anhelo de saber cómo las cosas van convirtiéndose en algo que no siempre han sido.
de muerte, cráneos (como en las representaciones de la magdalena penitente). qué obtenemos con el conocimiento de que vamos a morir? qué tienen que ver la salvación y el sentimiento de seguridad?
c
compromiso, me levantaré temprano contigo siempre y cuando haya café.
conversación, sobre poemas, a ti te gusta el sonido del arroz sobre el sartén. a mí me gusta el pajarito cuya sombra se puede ver entre las olas.
coquette, me llamaste alguna vez. coy, me llamaste. no soy ninguna de las dos, solamente soy candor y ansiedad. pero sea lo que sea, lo soy todo para ti.
d
departamentos,
brooklyn, la escalera de caracol que me recuerda a yeats: ‘todos los hombres se elevan a la grandeza con…’ una bicicleta amarrada en la reja.
dakota del sur, le dejamos a tu hijo la única habitación, nos despertamos temprano a preparar baguette con mantequilla y a ver la nieve.
laramie, un sótano, una cocina sin estufa, una berenjena asada, la calefacción, coger con los calcetines puestos.
salt lake city, un fantasma, la vista al valle, mi hermana, tu pobre amigo roto. los calamares que asamos en el patio, el tripié, la alfombra, halloween.
roma, 5B, pisos de piedra, cocina blanca, blanca como la locura que me atrapó ahí. una cama grande que en realidad eran dos pequeñas unidas por una cuerda, siempre sugiriendo una metáfora.
e
emilia, mi hermana pequeña. es lista. cuando le preguntaron qué se llevaría a una isla desierta si tuviera que elegir una sola cosa contestó ‘un yate’. como yo, le teme a sus propios errores.
ex-, un prefijo que significa ‘que fue y ha dejado de serlo’. connota renuncia si se antepone a algunos sustantivos como amante o católico. no es común usarlo con otros sustantivos como computadora o bicicleta.
h
hacienda guachipelín, una granja en costa rica cerca de rincón de la vieja, en la frontera con nicaragua. tú escalaste un volcán mientras yo montaba a caballo con un vaquero llamado quique. cascada. coatí. en un lago que me pusieron mascarillas de lodo para las quemaduras del sol. tú también regresaste del paseo lleno de lodo y muy quemado. vodka tonic junto a la alberca, te pasaste varias veces el vaso helado sobre la frente. una mujer que llevaba un perezoso sobre la espalda te dijo ‘quieres tocar al perezoso?’, pero dijiste no porque pensaste que después te iban a cobrar. ambos vimos muchos animales ese día pero ninguno al elusivo quetzal.
i
ira, la tuya con tu padre, tal vez conmigo. la mía contigo por desquitarte con mi familia. hay otras maneras de contar la historia de dos iras, pero en ésta yo no soy la villana.
r
roma, pasamos tanto tiempo comprando vegetales! tú me diste la mano mientras caminábamos por el mercado en donde un vendedor árabe nos dijo que podíamos darnos cuenta de que su pescado era el más fresco porque sus ojos eran los que más se parecían al vidrio. a los conejos les dejaban las orejas para que pudiéramos comprobar que no eran gatos callejeros. nos detuvimos a comer en el lugar de los gyros, nuestras bolsas repletas de cebollas y hierbas. cuando regresamos a la casa dejamos todo en la cocina y nos acostamos juntos, la habitación bañada por el sol de mediodía. me dolieron los ojos por el exceso de luz.
mi versión de love, an index, de rebecca lindenberg. fragmentos.
23.1.12
Número imaginario
La montaña que permanece cuando el universo se destruyeno es grande ni pequeña.
‘Grande’ y ‘pequeño’ son categorías comparativas,
y ¿con qué puede compararse la montaña
que permanece cuando el universo se destruye?
La conciencia observa y se apacigua.
El alma se revuelve entre las piedras.
El alma,
como la raíz cuadrada de menos uno
es una imposibilidad que de algo nos sirve.
-Vijay Seshadri | traducción mía.
17.1.12
La relativa dicha de ser uno mismo
Tal vez sea cierto
y tengo un aire de inalcanzable.
Desde mi distancia,
sin embargo,
soy yo la que no alcanza.
– Paula Piedra
16.1.12
mi vida con la ola: apuntes para una historia de la poesía marina
digamos que no tiene comienzo el mar
empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes.
y paz algo semejante en los siguientes versos:
¿dónde principias, mar, dónde te viertes?,
¿dónde principias, tiempo, vida mía,
ejército de humo y de mentira,
a dónde vas, latido, carne, sueño?
quizá esa vastedad es la fuente del ímpetu que le permite al mar levantarse y caer y volverse a levantar perpetuamente. es difícil no sentirse intimidado la primera vez que lo tenemos frente a nosotros y es difícil también no sentir el impulso incontrolable de sumergirnos en él. el señor gordon, personaje principal –casi único– del hermosísimo poema ‘muerte en la rúa augusta’ de tedi lópez mills, se sintió ofendido la primera vez que vio el mar en newport beach:
gordon se fue acercando a la orilla con cautela,
como un cazador astuto (se dijo a sí mismo)
que no sabe si matar o perdonar
a su presa movediza, timorata.
‘¿quién eres?, le espetó al mar,
porque alguien se removía allá dentro,
alguien hacía ruido en el agua,
complicaba el silencio
en la esfera perfecta de ese domingo
tan preparado por gordon en su mente
(…)
‘¿qué pide?, preguntó gordon con la mueca
ya caída como una boca postiza.
vio la cabeza de donna en el agua
atravesada por un destello diagonal
y se sintió ofendido.
el mar es gigante y minúsculo, absoluto e insignificante, tranquilizante y desolador. sus olas están siempre indecisas y en esa indecisión muchos han encontrado el ritmo de la poesía. ¿podemos decir que tiene una forma? ¿o, precisamente porque no la tiene, caben en él todas las formas imaginables? en ‘frente al mar’ paz lanza una pregunta sobre las olas:
¿la ola no tiene forma?
en un instante se esculpe
y en otro se desmorona
en la que emerge, redonda.
su movimiento es su forma.
su movimiento es su forma, señala, y yo pienso que su movimiento es también su sonido. el mar canta en silencio y su canción es la música del mundo, o mejor: el mar calla y en ese silencio el mundo canta. hay algo nuestro en la cadencia de sus olas, algo en sus profundidades que funciona como espejo. carlos pellicer, uno de los poetas mexicanos que más versos han dedicado al mar, lo veía con entusiasmo, amorosamente. en el siguiente poema nos invita a saludarlo:
saludemos al mar de perpetuo entusiasmo,
bravo de rotación!
lo aclama el viento y lo miran los astros.
saludemos al mar que tiene siempre una nueva expresión.
(…)
el mar desmesurado
lleno de viejos júbilos y fúnebres contiendas.
mar: tú dices mis versos
en tus olas lánguidas y aguerridas
que en las albas flamantes,
despiertan brutalmente la playa adormecida.
pocos años después de que este poema fuera escrito villaurrutia le dedicó al océano uno de sus nocturnos más hermosos. en él el mar es un veneno mortal que no mata, un mudo que grita por las noches, un animal lento, prisionero que teje las paredes mismas que lo atrapan:
mar sin viento ni cielo,
sin olas, desolado,
nocturno mar sin espuma en los labios,
nocturno mar sin cólera, conforme
con lamer las paredes que lo mantienen preso.
el mar duele. en 1948 gilberto owen escribió ‘sindbad el varado’, un poema en forma de bitácora que está compuesto por veintiocho entradas que trazan un viaje marítimo a lo largo de los veintiocho días de febrero. narrado por un náufrago, este viaje es también un recorrido solitario por el desamor, un hermoso canto a la pérdida:
día primero: el naufragio
esta mañana te sorprendo con el rostro tan desnudo
que temblamos;
sin más que un aire de haber sido y sólo estar, ahora,
un aire que te cuelga de los ojos y los dientes,
correveidile colibrí, estático
dentro del halo de su movimiento.
y no hablas. no hables,
que no tienes ya voz de adivinanza
y acaso te he perdido con saberte,
y acaso estás aquí, de pronto inmóvil,
tierra que me acogió de noche náufrago,
y que al alba descubro isla desierta y árida;
y me voy por tu orilla, pensativo, y no encuentro
el litoral ni el nombre que te deseaba en la tormenta.
acaso el concepto del naufragio es atractivo porque representa el riesgo siempre presente en la navegación. del mismo modo, la isla desierta ha simbolizado este peligro, pero ha sido también refugio del náufrago y remanso de paz para quienes buscan un momento a solas consigo mismos. francisco hernández, por ejemplo, escogió usar un archipiélago como metáfora del pensamiento en su poemario ‘la isla de las breves ausencias’. en él narra su recorrido solitario por un conjunto de islas pequeñas (la isla morgue, la isla de la vieja linterna, la isla fogata, la isla de la lengua sangrante) en donde navega por el conjunto de pasiones y manías humanas que, a fin de cuentas, son el infierno que todos compartimos. en el poema número 42 de ese libro el poeta escribe:
esta mañana el mar engulló una isla.
era una isla pequeña, sin atracaderos ni muelles,
rodeada, en vez de playas, por pantanos.
del remolino por donde se fue, aún quedan círculos.
dos estatuas de sal la transportaban en sus brazos con
pesadumbre, tal vez con la conciencia de atestiguar el
viaje de un amor deshecho.
y en el número 62:
la muerte es una isla, pensé.
una isla idéntica a un cementerio.
alrededor de ella flotamos algún tiempo y a eso llamamos vida.
para los que habitan en ciudades de puerto o se dedican a la navegación, el mar marca el tiempo y las estaciones. basta con pensar, ¿cuántos poemas se habrán escrito sobre el amor de los marineros? el primero que me viene a la mente es el farewell de neruda:
(amo el amor de los marineros
que besan y se van.
dejan una promesa.
no vuelven nunca más.
en cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar).
de algún modo todos somos el marinero de ese poema, prometiendo siempre lo que está más allá de nuestro alcance para después escapar. el mar nos seduce justamente porque no lo poseemos, no podríamos poseerlo porque su territorio es tan inabarcable como la vida misma. al mirarlo, por un breve instante se nos entrega para cargarnos después con la nostalgia de su partida. irónicamente estas notas son, potencialmente, tan vastas como el mar mismo y podrían extenderse millones de páginas. todos lo sabemos, el mar es mucho más que simplemente el mar: es ciudad, laberinto, libro, jardín, es un camino que lleva a cualquier sitio. óscar de pablo lo dice bella, atinadamente en su poema ‘marineros’:
el mar es una ciudad hecha de lucecitas. y su marea lo va desenredando en mares. y es también un desierto que se crispa de flechas, de luces y de espumas. y se alza de cerveza. y se queda dormido como un tronco. y despierta ciudad. y son veinte millones de arcos tensos, cada uno con su flecha. y es una maquinaria. y es una enredadera estrangulada
por su trama de hilos.
el mar es todo eso y –lo sabe el poeta– cualquier cosa más.
––––––
para quien quiera consultarlos de primera mano, los poemas citados en este texto son:
para el título: octavio paz | mi vida con la ola (cuento corto).
josé emilio pacheco | mar eterno.
octavio paz | mar por la tarde.
tedi lópez mills | muerte en la rúa augusta.
octavio paz | frente al mar.
carlos pellicer | saludemos al mar…
xavier villaurrutia | nocturno mar.
gilberto owen | sindbad el varado (bitácora de febrero).
francisco hernández | números 42 y 62 de ‘la isla de las breves ausencias’.
pablo neruda | farewell.
óscar de pablo | marineros.
6.1.12
Un detective viejo y enfermo

A pesar de que una parte de mí ya se acostumbró a su ausencia (uno de acostumbra a todo, ya lo sé), todos los días al despertar siento por unos segundos que sigue viva. Ayer estuve llorando en unos brazos casi desconocidos pensando en la tragedia que es haber cambiado tanto, en qué pasaría si de algún modo volviera y no pudiera reconocerme. ¿Qué diría ella de la esperanza perdida, de mi vida en Brooklyn, de Matías, de la vejez de nuestra perra inquebrantable?
23.8.11
la cebolla

–lo dice este cebollista,
inflado de cebollismo.
cercada por sus demonios
es libre de nuestras lágrimas.
cebollil hasta la médula
y médula encebollada.
de un territorio minado,
infierno interno de tripas,
un anatema anatómico.
la cebolla es pura cépula
de la cabeza a los pies,
anónima cebollitis,
unánime ajilicepa.
está en perpetuo reposo.
adentro otra más pequeña
que vale su peso en oro.
en la tercera una cuarta
y así sucesivamente.
una centrípeta fuga,
un búlbito polifónico.
un éxito contundente,
la cebolla se encapulla
a dormir en sus laureles.
nosotros venas y grasa,
secreciones y secretos.
nos ha sido denegada
la idiotez de lo perfecto.
14.8.11
último día en el df
3.8.11
laurel de la india
1.7.11
canciones de cuna para sonámbulos
que tú fueras mi madre fue algo bueno,
me hizo bien heredar tu inteligencia,
tu gusto por los recovecos de la conciencia,
tu sonrisa escondite lago golondrina
espejo mío y abismo terrible de mi padre.
me lo he dicho
y se lo he dicho tanto al mundo
que resulta difícil no pensarlo.
los científicos le llaman memoria selectiva:
por eso no recuerdo al dr. zinser,
ni recuerdo por qué te quitaron medio estómago,
para qué servía la heparina,
cuál fue la última vez que te reíste,
qué cosa brillante mirabas en la ventana,
cómo se llamaba la enfermera que lavó tu cuerpo inerte.
pero recuerdo con qué palabras me explicaste
en el videocentro de avenida revolución
por qué era buena idea rentar una película
que no hubiéramos visto antes
en lugar de llevarnos ‘las brujas’ otra vez
y recuerdo el cuento del oso que no lo era,
al le construyeron una fábrica encima mientras dormía
y que al salir de su cueva el capataz lo confundió
con un obrero, lo llevó con el supervisor, con el vicepresidente,
con el presidente que le dijo ‘usted solamente es
un hombre tonto, sin afeitar y con un abrigo de pieles’.
ii
‘tres meses’ dijo uno de los médicos
y lanzó la sentencia como un dardo hacia tu dirección.
olvidó que en la sala estaban mis hermanos
estaba yo
y que la sentencia era también para nosotros
o especialmente para nosotros: noventa días
ochenta y nueve y ocho y siete y seis y cinco,
de cuenta regresiva hacia tu muerte.
iii
yo sé que no querías morirte pero repetí
mil veces lo contrario:
‘ya descansa’, ‘fueron meses muy difíciles’,
‘el dolor ya era insoportable’.
a mi alejandro de seis años
le dije que el cielo era un lugar bonito
y que tú estarías contenta
de encontrarte con tus padres,
con la negra y de tener
tiempo ¡por fin! de conocer egipto.
después lo abracé fuerte y sus ojos brillaron
en un adorable amasijo infantil
de desconsuelo y de asombro
por ver llorar a tantos miembros
de su familia al mismo tiempo.
lo que no le dije a nadie fue que en el velorio
más que triste estaba enfurecida,
que usé el vestido de colores
para ocultar que estaba envuelta
en el manto oscuro de la cólera,
que sólo aguanté las ganas
de exigirte a gritos que te despertaras
para no asustar a mi hermanos.
iv
metieron tu cuerpo a un horno,
después tus cenizas en una cajita
de madera y la cajita a un agujero
en la pared de la iglesia.
hasta unos tornillos
le pusieron, apretadísimos, para que no se abriera.
algo dijo el sacerdote sobre la muerte y la esperanza
pero qué más da: tú estás atrapada en ese hoyo
y hay animales que tienen la sabana como tumba.
v
dicen que me parezco a ti.
a veces mis hermanos me miran
como si fuera tú, como si hubiera
algo tuyo que le robé a la muerte,
algo oscuro y dulce que alcanzamos
–entre los tres– a esconder para nosotros.
una minúscula batalla que ganamos,
una victoria frágil, pero lo suficientemente limpia
para lavarnos un poco, sólo un poco, la tristeza.
mi papá en cambio lo dice con reproche.
no soporta ver en su hija más pequeña repetido
el torbellino de tu tempramento, el hábito
del llanto incontrolable, el mal gusto de la melancolía.
entonces me mira con hartazgo
y suelta entre sus labios de navaja:
‘no seas dramática. ya estás como tu mamá.’
vi
pregunta si tus padres
dejaron de quererse al engendrarte.
de ser así, nunca verás la luz con buenos ojos
y tendrás que inventarla cada día.
- francisco hernández
me preguntó la terapeuta por tu matrimonio
con papá. le dije ‘estaban separados desde antes’,
‘se embarazaron por torpeza, mi papá ya tenía
otra pareja’. la doctora me miró con desconcierto,
movió sutilmente la cabeza, y me dijo: –‘entonces,
¿usted piensa que sus padres no se amaban?
– ‘pienso simplemente que estaban confundidos’.
vii
hay una foto en la que estamos
de espaldas caminando hacia la playa.
yo tengo seis años,
un trajecito rosa, unos tenis
grandes blancos,
y una cola de caballo despeinada
(ésa la tengo todavía).
mi mano está en la tuya y a lo lejos
se alcanza a ver un sol pequeño, cristalino,
de amarilla y redonda perfección.
un atardecer de tal belleza
que cualquiera me creería cuando
digo que no alcanzo a distinguir
dónde terminas tú,
dónde empiezo yo en esa fotografía.
envío
madre, hermana, tina, pozo, precipicio,
animal deforme en las profundidades,
punto de partida de mi rostro,
brevísima flor de jacaranda,
recta interminable hacia mí misma,
llanura que se extiende al infinito,
cuerda floja, racimo de hojalata y de tinieblas:
no sabrás nunca del desprecio
que tu muerte sembró en mí.
no verás jamás hasta qué punto
heredé tu corazón combustible.
habito en ti como el pan en las semillas,
hay algo en tu mirada que me rasga,
algo roto que es ola y es derrumbe.
acuérdate de mí, murmullo tibio,
en la hora más fresca de la tarde,
cuéntame a qué huelen los desiertos
de la muerte, cómo fluyen los ríos
en ese reino.
tiene que haber un sitio donde existas,
un lugar donde el eco del poema dure
hasta que dios por fin me permita
descansar la cabeza en la cornisa del mundo
y ver a la tristeza desinflarse en el horizonte.
22.6.11
nantucket
15.6.11
borrowing a moment 15 : brooklyn, 1974
comensales
palabras más, palabras menos
- abril 2016 (1)
- noviembre 2015 (1)
- septiembre 2015 (1)
- febrero 2015 (1)
- noviembre 2014 (2)
- marzo 2014 (1)
- enero 2014 (2)
- noviembre 2013 (1)
- octubre 2013 (2)
- febrero 2013 (1)
- enero 2013 (1)
- noviembre 2012 (1)
- octubre 2012 (1)
- septiembre 2012 (1)
- julio 2012 (4)
- junio 2012 (2)
- abril 2012 (2)
- marzo 2012 (5)
- febrero 2012 (4)
- enero 2012 (5)
- agosto 2011 (3)
- julio 2011 (1)
- junio 2011 (3)
- mayo 2011 (5)
- abril 2011 (5)
- marzo 2011 (6)
- febrero 2011 (3)
- enero 2011 (6)
- diciembre 2010 (8)
- noviembre 2010 (10)
- octubre 2010 (7)
- septiembre 2010 (10)
- agosto 2010 (5)
- julio 2010 (6)
- junio 2010 (8)
- mayo 2010 (12)
- abril 2010 (10)
- marzo 2010 (7)
- febrero 2010 (21)
- enero 2010 (14)
- diciembre 2009 (20)
- noviembre 2009 (14)
- octubre 2009 (16)
- septiembre 2009 (29)
- agosto 2009 (16)
- julio 2009 (12)
- junio 2009 (14)
- mayo 2009 (11)
- abril 2009 (12)
- marzo 2009 (7)
- febrero 2009 (14)
- enero 2009 (21)
- diciembre 2008 (22)
- noviembre 2008 (18)
- octubre 2008 (29)
- septiembre 2008 (20)
- agosto 2008 (15)
- julio 2008 (20)
- junio 2008 (22)
- mayo 2008 (14)
- abril 2008 (9)
- marzo 2008 (15)
- febrero 2008 (9)
- enero 2008 (3)
- diciembre 2007 (16)
- noviembre 2007 (17)
- octubre 2007 (17)
- septiembre 2007 (15)
- agosto 2007 (16)
- julio 2007 (11)
- junio 2007 (5)
- mayo 2007 (2)
- abril 2007 (4)
- marzo 2007 (6)
- febrero 2007 (3)
- enero 2007 (5)
- diciembre 2006 (1)
- noviembre 2006 (3)
- octubre 2006 (2)
- septiembre 2006 (1)
- agosto 2006 (8)
- julio 2006 (3)
- junio 2006 (12)














